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 De cuento de hadas a Historia de terror.

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Arianne

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MensajeTema: De cuento de hadas a Historia de terror.   Sáb Jun 13, 2009 4:42 pm

Observaba de un lado a otro con emoción contenida, mi boca estaba entre abierta y mis ojos se posaban en cualquier punto, desde los ventanales de lo que ahora era un hermoso castillo de princesas, hasta los que habían asistido esta noche, ellas parecían realmente princesas y ellos los guapos príncipes.
Consideraba grande mi suerte al poder tener la oportunidad de presenciar tan bello espectáculo que el profesor Malcolm y la Directoras nos estaban regalando trayendo la verdadera magia desde sus tiempos antiguos.
Tenía la sensación de estar dentro de un bonito sueño, pero a la vez estaba mas despierta que nunca.
Entre la multitud no lograba verlo mientras hablaba, solo escuchaba su aterciopelada voz flotar por todo el salón, me puse de puntillas para intentar visualizar algo pero fue en vano; en ese momento hablaba sobre parejas de baile, suponía que esas solo eran cosas para chicos mayores, nunca había bailado una canción que no fuera de pollitos.
Mientras seguía en mi vano intento de ver mas allá de quienes me tapaban, mis pies se despegaron del suelo y el hermoso salón de baile desapareció, sentí como si volara vertiginosamente dentro de un túnel, me asusté un poco pero en cuestión de segundos mis pies ya volvían a tocar el suelo, me tambaleé peligrosamente pero un brazo pasó a través de mi cintura impidiendo que cayera al suelo.
-Gracias-dije animadamente, aunque ya no me encontraba en el mismo sitio que antes.
Levanté la mirada y no vi ningún rostro conocido, solo otros ojos grises observando a través de las rendijas de una máscara negra y dorada, por debajo de ésta, la sonrisa dulce y encantadora del príncipe.
Me depositó de nuevo, derechita, sobre el piso.
-Debes tener mas cuidado, pequeña-soltó en un quedo murmullo que reconocí de inmediato.
-¡Markus! –grité y me lancé a abrazarlo, desde la guerra de bolas de nieve en el jardín no lo había vuelto a ver.
Me aparté nuevamente y alcé la mirada para verlo mejor, él era muy alto.
-Te vez muy guapo-chillé dando saltitos. -¿Tu me trajiste aquí?
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MensajeTema: Re: De cuento de hadas a Historia de terror.   Sáb Jun 13, 2009 4:47 pm

Mientras la pequeña Arianne ignorante de lo que había pasado, yo me regodeaba de gusto en mi fuero interno por mi maravillosa suerte, si la mantenía feliz y distraída por un rato haría cualquier cosa que yo le pidiera; esa niña estaba fascinada conmigo, creía que yo era su amigo, sin darse cuenta que la llevaría directo a su propio infierno.
Ya había perdido suficiente tiempo con ella, simplemente de pensar como ocurría, trazando mis planes con detenimiento para no cometer ningún error; sin embargo este día tenía un pequeño toque de suerte.
Sonreí, eufórico y no por las mismas razones que la niña me sonreía a mí, si no por la recompensa que esperaba al final del arco iris. Le acaricié una mejilla, sintiendo con mi tacto el sabor de su inocente alma.
-Y tu te vez hermosa… como una princesa. –Volví a murmurar con el mismo tono suave y conciliador.- No Ari… yo no te traje aquí, mi mae… El profesor Malcolm y la Directora nos han asignado como pareja.
-¿Yo contigo?-su voz denotó sorpresa.
Solté una vaga risilla y tomé su mano besándola con delicadeza en el dorso.
-¿Le molesta acaso ser la pareja de este humilde plebeyo, Princesa Arianne? –Pregunté con parsimonia utilizando los trucos que había visto solo a Ludwig utilizar- Si tu me permites haré de esta noche tu cuento de hadas, tu serás la princesa y yo tu servil caballero, permíteme y te complaceré en todo…
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Arianne

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MensajeTema: Re: De cuento de hadas a Historia de terror.   Sáb Jun 13, 2009 5:12 pm

La propuesta, meramente tentadora me hizo enrojecer, Markus se portaba más caballero y buen mozo que nunca; le sonreí a modo de respuesta, ahora mucho mas feliz que antes, pero eso no significaba que había abandonado mis dudas de que él preferiría estar con cualquiera de todas aquellas chicas mayores, tan bonitas todas ellas, pensaba, que para él sería vergonzoso que sus amigos lo vieran siendo la pareja de una niña y me sentí profundamente egoísta por mi felicidad momentánea. Pese a todo, Markus no se mostraba en contra de la decisión del destino y aquella noche quería jugar de nuevo conmigo, “Como un cuento de hadas, donde tu eres la princesa” había solamente con todas esas palabras, un juego muy bonito y amable de su parte.
Markus empezaba a gustarme mucho, de diversas maneras, todo lo que había en él era perfecto y la única persona que había conocido capaz de mantenerse cerca por mas tiempo de diez minutos.
-Solo si tu quieres-le dije a mi pesar-No te obligaría a nada que no quisieras…
Su rostro se contorsionó en una extraña mueca, pero instantes después como si solo hubiese sido mi imaginación, volvió a sonreírme.
-Claro que quiero-dijo con tranquilidad-Me agradas.
Miré al suelo sin poder sostener mas esa mirada gris y jugueteé de forma inconciente con los holanes de mi vestido.
-Y tu a mi…-mascullé con timidez.
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MensajeTema: Re: De cuento de hadas a Historia de terror.   Sáb Jun 13, 2009 5:29 pm

Me reí entre dientes, claro que le agradaba, eso lo sabía de antemano, yo le agradaba a todo el mundo, era parte de mi naturaleza, para que las presas cayeran con facilidad.
Las cosas iban por un buen camino y ella, la pequeña y dulce Arianne, pronto sería mi nuevo juguete… eso me excitaba a sobremanera.
Reparé en que el baile ya había dado inicio y la hermosa música instrumental empezó a sonar tan bella como la noche le reclamaba. Aunque fuera un pequeño monstruo demoníaco, tenía cierta sensibilidad y tacto. No pensaba quedarme toda la noche parado junto a esa niña, conversando sobre lo infantil de sus pensamientos, aunque tenía once años… no la podía culpar.
- ¿Bailamos, princesa?
La pregunta era retórica, hacia el viento, no esperaría una respuesta; tomé su mano nuevamente con delicadeza como si se tratase de una fina muñequita de porcelana y ahora que lo pensaba mejor, Arianne se asemejaba a una muñeca, tan pequeña, linda y frágil.
La llevé hacia la pista de baile y le di una voltereta, dejé caer una mano sobre su hombro a consecuencia de que su cintura estaba a un alcance lejano, con la otra sostuve en alto su brazo y así nos deslizamos juntos al compás de la suave música que hechizaba el ambiente; no me podía quejar, no era mala bailarina, parecía que estaba acostumbrada, que conocía aquel ambiente aunque sus actos demostraban lo contrario.
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Arianne

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MensajeTema: Re: De cuento de hadas a Historia de terror.   Miér Jun 17, 2009 2:40 am

Me sentía feliz, como nunca antes me había sentido, disfrutaba algo de una forma sincera. Adoraba a Markus por sobre todas las cosas y en este momento no me importaba nada, porque era mi momento mágico, mi propio cuento y Markus era como el principe azul que se quedaba guardado en mis sueños después del despertar, ahora, había tomado vida y era solo para mí.
Imaginaba a una pareja en una cajita musical, moviéndose juntos de un lado a otro, siendo ella eternamente de él y su único mundo eran ellos mismos.
No pude evitar sentir una repentina melancolía acompañada con deseo; nunca me había puesto a pensar en mi futuro cuando fuera mayor, porque todo en torno a mi vida eran juegos, colores, dibujos y muñecas; pero mientras daba vueltas con Markus al compás de la musica sobre la pista, lograba visualizar a nuestros lados las parejas que nos rodeaban; a la derecha una chica besaba a su acompañante en los labios con tremenda dulzura y él le correspondía de la misma forma mientras dejaba caer con delicadeza sus brazos sobre las formadas curvas de ella; y, al la derecha ambos se miraban con intensidad, diciéndose todo lo que sentían el uno por el otro con tan solo mirarse a los ojos; mi deseo de ser como ellas: mayores, bonitas y perfectas, se intensificó.
Sabía que a Markus no le importaba como él me importaba a mí, para él no era mas que una niña "dulce y tierna"... una niña.
Alcé la mirada y mis ojos se econtraron con los suyos que parecían ausentes en otra situación, solo era su vaga presencia la que permanecía conmigo, pero repentinamente él me sonrió con dulzura y le devolví la sonrisa aunque no sintiera eso que se siente antes de sonreir, solo era un acto reflejo.
La música siguió y bailamos algunas piezas más, fue extraño como mi felicidad se iba desvaneciendo al igual que la noche seguía su rumbo hacia el día siguiente.
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MensajeTema: Re: De cuento de hadas a Historia de terror.   Sáb Jun 27, 2009 1:25 pm

Al final, cuando ya una de las muchas melodías se detuvo, yo paré también; el tiempo transcurría y por poco me había olvidado de lo que venía a hacer esta noche, pero con la pequeña Arianne a mi lado olvidar fue fácil, mis manos sentían aquel delicioso sabor que me envolvía en un sopor extraño, quería hacerlo ya, pero había mucha gente a nuestro alrededor y no tenía idea de cómo sucederían las cosas.
Mi mente divagó entre distintos pensamientos, panoramas diferentes y mientras mas transcurrían los minutos sentí que no podría soportarlo más, tenía al ser que deseaba frente a mí y ya lo deseaba tanto que su fin estaba anticipado. No estaba seguro si era por imaginación o una realidad, pero empezaba a sentir que la pequeña irradiaba desesperación, tristeza y por último odio y rencor, era una niña, me dije, no podía sentir aquello, sus sonrisas de plata no lo decían, pero miraba a su alrededor con aire soñador y entonces lo adiviné, observaba a las otras parejas juguetear mientras esperaban el inicio de una nueva melodía. Y se me ocurrió algo, o eso creí.
La saqué de la pista de baile, ella no puso objeción y me siguió, tomada de mi brazo, pero aún observaba distraídamente a los demás.
—Es una bonita fiesta, ¿cierto? —le pregunté sonriendo con afabilidad para darle una confianza distinta y captar su mayor atención.
—Si, lo es—dijo con aire taciturno devolviendo otra vez a mis sonrisas con un poco de tristeza y me miró buscando encontrar mis ojos.
Ahí inició el juego.
Ignoré sus gestos y dejé que mi vista se fuera a las hermosas chicas que había por doquier, con sus vestidos ceñidos al cuerpo remarcando las curvas de su cintura y cayendo sobre sus caderas, algunas más atrevidas mostrando con fabulosos escotes sus redondos pechos.
—Hermoso…—susurré como si hablara para mi mismo, pero la intención era que la niña escuchara mis palabras ahora acompañadas de lujuria.
Pasé mi lengua por mis labios y entonces un revuelo de odio se desplomó en torno a la niña dándole un sabor mas exquisito a su alma, su sabor parecía un manjar de los dioses, pues como puede un ser tan inocente sentir aquello, su manera de odiar es distinta a la de los adultos, es terrible y magnífico.
Arianne soltó mi brazo súbitamente y empezó a caminar con rumbo a la entrada principal; cuando hubo avanzado a una distancia considerable, automáticamente mis pies comenzaron a moverse siguiendo los andares de la niña emberrinchada. No me detuve pese a mis voluntades, sentía como si una fuerza invisible tirara de mí y la seguí.
—Espera—la llamé en tono suplicante— ¿A dónde vas, pequeña princesa Arianne?
Otra oleada de rencor.
—A dormir—sentenció fríamente— la pequeña niña debería ir a la cama ¿no?
Se encargó de hacer un énfasis irónico y recalcó las palabras “pequeña niña”.
Sin dificultad logré alcanzarla y la seguí hasta que salimos de aquel salón y las luces doradas disminuyeron un poco la luminosidad, junto con el ruido que se silenció lentamente.
—Aún no es media noche—repliqué— ¿Por qué estas molesta?
Se cruzó de brazos.
—No estoy molesta.
Respuesta estúpida.
—Claro que sí… ¿si no es así, porque me respondes de esa manera? Me hablas como si hubiera hecho algo malo.
Jugar al niño inocente era una tarea que me resultaba sencilla, la miré y noté que se había calmado un poco pero unas lágrimas traviesas amenazaron desbordar sus hermosos ojos azules.
— ¡Acéptalo Markus! —Gritó y la voz se le quebró al pronunciar mi nombre— Tú no quieres estar conmigo esta noche, soy aburrida para ti, preferirías que tu suerte te hubiera traído a una de esas y no a mí. Aunque seas mi amigo tú nunca podrías…
Se cortó a media frase, quise sonreír satisfecho de mí mismo, por haber logrado con éxito mi meta, pero no era el momento.
—No digas tonterías, Ari, me gusta estar contigo, es genial
—No claro que no
—Tú no puedes afirmar lo que no estas segura de saber.
Y el silenció se impuso entre los dos, ella no tuvo opciones para seguir con su rabieta, yo me mostraba amable, cariñoso y simple.
Le tendí de nuevo mi brazo y sonreí como si nada de lo anterior hubiera pasado.
— ¿Quieres acompañarme a dar un paseo por el castillo?
Ella dudó, sus ojos pasaban de mi brazo a mis ojos, sin saber cuanto debía confiar en mí, pero sus sentimientos primero antes que su instinto la hicieron dejar su inocente vida en mis manos, a partir de este momento.
Caminamos por los apenas iluminados pasillos laberínticos del renovado castillo, charlamos de trivialidades y nos admirábamos de cuanto veíamos, desde los detalles dorados de los tapices hasta los curiosos retratos parlantes; el tiempo iba en mi contra, la noche seguía y seguía y pronto tendría que acudir a donde mi maestro…
Abrí uno de los ventanales que guiaban a un balcón, la brisa nocturna golpeó nuestros rostros acariciándolos con el furor de la sal marina, salimos al palco y aquella noche ser convirtió en algo extraño, se mostraba diferente a mis ojos, el mar a lo lejos parecía un espejo en el cual se reflejaba el oscuro manto negro del cielo, ninguna ola rompía su tranquilidad, en la luna y las estrellas no fui capaz de apreciar belleza alguna, no había nada vivo…
Me perdí de la realidad y muchas preguntas se formulaban en mi mente de manera silenciosa ¿Quería hacerlo de nuevo? ¿Por qué lo hacía? ¿Por mi maestro? ¿Por qué tenía que poseer esta condenada necesidad? ¿Cuánto tiempo duraría? Encontré muchas respuestas pero ninguna para esas preguntas, y la voz de una persona, una dulce voz que siempre escuchaba en aquel último instante, nuevamente se entrometía para luego desaparecer entre gritos de horror…
La pequeña mano de la niña se cerró sobre mi brazo y su cabeza reposó en mi costado tal vez escuchando los latidos de mi corazón que se volvían frenéticos y necesitados, o sintiendo el calor de mi cuerpo y deseando otra vez ser el ser femenino que ocupara mis pensamientos eternamente, ella no lo sabía, pero ahora y después ella ocupaba mi mente…
Acaricié su cabello rizado con mi mano libre, aunque estaba ausente mirando el inalcanzable horizonte pensando, solo pensando; mi mano recorrió ahora su rostro, suavidad y pureza reflejaba aquella niña.
Era la hora.
Giré sobre mis talones para quedar frente a ella que alzó su vista hacia mí y empezó a decir cosas que no alcanzaba a escuchar o que sonaban como si se encontrara a kilómetros de distancia y apenas eran murmullos que se confundían con aquella voz y era difícil identificar quien era Arianne y quien era el alma maldita que agonizaba.
La rodeé con mis brazos dejando mis manos sobre su espalda aferrando como si fueran las garras de un animal infernal, y ella no lo notaba. Me devolvía el abrazo con cariño…
Abrí la brecha que me separaba de un ser humano para convertirme en el monstruo insaciable que era realmente. Dejé de ser Markus y ella Arianne, yo era el cazador y ella mi comida, mi desafortunada presa, tenía que matarla, ya no era una saciedad que me llevara a solo poseerla en una pequeña parte, no, era una necesidad matarla, disfrutar de sus gritos, escuchar sus lamentos y sentir todo lo malo que había ahí en algún lugar.
Y entonces la condena sobrevino en mí, el infierno ardió, el demonio devoró; sentí el poder y la dulzura de su chispa vital venir hacia mí, la exquisita vida de la niña corriendo por mis venas, pero, al mismo tiempo gritos desgarradores resonaron claros y fuertes, suplicando ayuda que jamás llegaría, pidiendo una piedad que no existía, llantos amargos y maldiciones blasfemas… era increíble que aquel dolor inmenso me pareciera exquisito…
El “sabor” era lo mejor de todo, Arianne era algo desconocido hasta ahora y cada vez deseé mas, empecé a sentir como si mis manos se volvieran las poderosas zarpas de un monstruo y quise desgarrar su pecho para sacar el corazón, disfrutar de su cercano palpitar y gozar con el olor a muerte y verla irse lentamente mientras sufría, pero tuve que recordarme a mí mismo cual era el juego de hoy. Escuché un gemido por parte de ella y fue un sonido musical para mí que le siguió esta vez un suave grito de dolor, Arianne estaba sufriendo, genial.
No debe terminar así me recordé tratando de tomar compostura.
¿Cómo? ¿Qué debo hacer?
—Arianne—susurré.
Dejé llevar parte de mi maldita alma hacia ella, arrancándole lo bueno y dejando simplemente lo que el ser humano consideraba malo, sin embargo no podía imaginar una Arianne sin inocencia…
Solté mi abrazo antes de volver a perder el control; ella cayó de rodillas a mis pies con la cabeza gacha hacia el suelo, pero estaba viva, jadeaba como si hubiera corrido una larga distancia en tampoco tiempo… Respiré hondo y llené mis pulmones de aquel aire fresco que se colaba en todas direcciones, estaba casi completamente saciado, solo el final de la vida me ponía satisfecho.
Me agaché y tomando su barbilla entre mis manos levanté su rostro, estaba bañado de un sudor frío y había desaparecido aquella chispa de asquerosa bondad, sus ojos que antaño eran de color azul cielo se habían ensombrecido un poco, sin embargo su hermosura seguía siendo tal, aumentada por una sádica sonrisilla pese al cansancio.
—Markus—pronunció mi nombre en lentamente aunque con alegría.
Me confundió un poco, pensé que jugaba conmigo o me horrorizaba saber que se pondría de pie en cualquier momento y se pondría a gritar presa del temor y tendría que darle fin definitivo, sin embargo era como si no recordara nada de lo que le había hecho, tampoco parecía preguntarse porque estaba en el suelo, no concordaba las ideas de que después de un abrazo la gente normal no termina de aquella manera, esperaba que no hubiera hecho de ella una muñeca hueca sin cerebro, vacía.
— ¿Qué sucede, princesa? —Pregunté aunque en realidad quise preguntarle como estaba— ¿deseas algo?
—Si… pero no lo entiendo
¿Empezaba a ver la realidad de nuevo?
— ¿Qué no entiendes?
—Lo que siento. El deseo de hacer sufrir a otros y de matar con mis propias manos. —no le dijo como si le preocupase, o temiera a sus nuevos sentimientos, si no como si ansiara hacerlo ahora, como el juego de las bolas de nieve.
—Es normal, no te asustes, pero ahora no es el momento adecuado. Jugarás después.
Soltó un suspiro de desilusión. La nueva Arianne era genial y no me arrepentí de haber hecho aquello.
Me puse de pie y la tomé de la mano para regresar, llegaba el momento.
—No te preocupes, ahora hay trabajo que hacer, también es divertido y te presentaré algunos amigos…
—Está bien.
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