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* Se prohibe la ceación de personajes con razas, son suficientes por ahora (no vampiros, veelas, licántropos, etc.)
*Las aptitudes académicas deben sumar un total de 98 puntos.

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 Sleigh Beggey

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MensajeTema: Sleigh Beggey   Miér Abr 01, 2009 10:46 pm

Capitulo 1

Estaba esperando las noticias de mi vida, ese día tenia que recibir la carta de aceptación o (odiaba pensar en la otra opción) de rechazo, estaba en mi recamara, no sabia como llegaría el correo ya que nada de esa dimensión era normal, tal vez vendría de nuevo un mini-dragón o por teléfono, quien sabe, según yo había contestado todo correctamente, desde el día que me habían venido a decir que tal vez podía ser aceptada en la escuela Sleigh Beggey, que según ellos tenia lo necesario para entrar, no sabia como podría ser aceptada, jamas en mi vida había sido especial, aunque llevaba apellido de bruja o de gato, como opinaban algunos, nunca había hecho nada que mereciera la pena mencionar, pronto cumpliría 18 años, la edad propicia para entrar. Todavía no les digo porque esta escuela es tan especial ¿verdad? Bueno, les platicare desde el principio, todo comenzó el día de mi cumpleaños numero 17, estaba esperando a que mis padres despertaran cuando escuche que tocaban la puerta, baje con toda la calma del mundo pero para mi sorpresa mis papas ya estaban encargándose, pensé en regresarme a mi habitación cuando me llamaron.
 Sisy, ¿podrías venir un momento, por favor?- me llamo mi madre, mientras conducía al invitado a la sala, los seguí con la duda plasmada en mi cara- este hombre- miro al extraño al parecer no se había presentado de la forma adecuada o no le era del agrado de mi madre que era muy especial con los que entraban a la casa me sorprendió que le permitiera a mi padre que lo pasara- dice que tiene una noticia para ti, bueno para nosotros.
 mi nombre es Geoffrey de Monmouth- miro sonriente a mi madre, torcí la boca, ya sabia porque no le agradaba a mi madre, era muy confianzudo, aunque su nombre se me hizo conocido- vengo de la escuela Sleigh Beggey, y tal vez tengas un lugar en ese colegio- me miro de una forma extraña como si quisiera ver a través de mis ojos, al parecer le gusto lo que vio porque volvió a sonreír- no tienes algunas preguntas?.
 Creo que se equivoca, ya tengo una escuela, bueno la tendré- corregí, todavía no me había llegado mi carta de Oxford- y esa escuela de la que habla jamas la había escuchado- mire a mis padres, ellos parecían estar al tanto de todo y ninguno tenia la cara que yo tenia, me acerque a ellos con la esperanza de que me explicaran que era toda esta tontería- mama? Papa? De que esta hablando el señor... - olvide su apellido
 Sisy- dijo mi padre con voz tranquila- creo que no nos conoces tan bien como crees, bueno- vi como dudaba, miro a mi madre, quería que ella lo ayudara en lo que seguía- nosotros no somos tus verdaderos padres- solté todo el aire que me quedaba de un solo golpe, sentí como mis ojos comenzaron a llenarse de lagrimas, todo lo que me rodeaba lo veía lejano, me sentía en otra dimensión, todo me era tan surrealista, no quería creer lo que me estaban diciendo a los que hasta hace unos pocos minutos creía mis padres.
 Es una broma ¿verdad?- con mis ojos surcados en lagrimas buscaba sus miradas pero ellos evitaban verme a la cara, me levante de su lado y me puse en pie, mire al extraño- ¿que quiere?
 Quedrias tomar asiento, por favor- con una mano me indico un lugar junto a el, no me quedaba mas remedio, era eso o sentarme junto a mis... ya no sabia ni que eran, llegue junto a Geoffrey sin saber como, tome asiento, esperaba de todo- no eres humana- abrí la boca para decirle que estaba loco pero me detuvo con la mano- por favor hasta que acabe me dices todo lo que quieras- cambio de posición para quedar de frente a mi- ellos no son tus verdaderos padres, son sirvientes humanos de los reyes de Avalon, tu eres una silfide, hada del aire- me comense a reír y no pude evitar interrumpir.
 O claro y ahora me va a decir que puedo hacer magia, volar y sacar conejos de sombreros- me torcía de risa, sin poder parar, después de 15 minutos me pude calmar y recobrar la compostura- lo siento, pero todo lo que me esta diciendo es un poco, ¿cual es la palabra? Ah ya, estúpido- me proponía irme de ahí ya que al parecer mis padres habían perdido la capacidad de movimiento y del habla, cuando di un paso fuera de la sala una fuerte brisa cerro la puerta, me voltie esperando ver la ventana abierta pero para mi sorpresa no lo estaba, mire al invitado- ¿ que fue eso?- le pregunte de manera grosera
 tenia que demostrarte que lo que te digo es verdad, ahora si te podrías sentar te lo agradecería- me seguía hablando de manera tranquila pero con un trasfondo amenazante, mi instinto me decía que le obedeciera- en donde nos quedamos?, ah ya recordé, tus padres son los reyes de Avalon, ellos- dijo en un tono que dejaba claro que los consideraba menos- no son mas que sus siervos en la Tierra, se acostumbra que los hijos de soberanos se críen en la Tierra para no correr el riesgo de que sean asesinados, tu eres una silfide, un hada del aire, en Sleigh Beggey todos son seres, ¿cual palabra que usan los mortales?, mágicos, ahí seres como tu, que dominan el aire, los ahí de la tierra, y del agua, tratamos de que sigan el buen camino- mi subconsciente al parecer había estado trabajando porque de pronto recordé donde había escuchado su nombre.
 Ya se quien es usted- me levante de su lado y fui al librero, extraje un libro sobre historia inglesa, al final encontré la pagina que estaba buscando y leí en voz alta- Muchas dudas que se han trasladado hasta las distintas teorías que han intentado explicar el origen de Stonehenge. La que en un principio se formuló provino de la mano de Geoffrey de Monmouth , obispo de San Asath y eminente historiador, quien, hacia el 1136 las nombró por primera vez con su nombre actual en uno de sus libros. Este indicó que las famosas piedras habían sido llevadas al lugar desde Irlanda por el Mago Merlín en los días de Ambrosio, para que sirvieran de mausoleo a los grandes reyes. En el círculo de menhires fueron enterrados, según él, tanto Ambrosio como Pendragón, tío y padre del Rey Arturo. De este modo se entroncaba a Stonehenge con la mitología artúrica- alce la vista con la boca abierta todavía no podía creer lo que oía pero no me quedaba otra cosa que pensar que decía la verdad- ¿es usted?- observe como sus labios se curvaban en una sonrisa, miro a mis ¿padres?
 Veo que han hecho bien su trabajo- volvió a mirarme a mi- así es, trate de sacar un poco de su ignorancia a los mortales, pero ya vez eso nunca sirve- se rió de manera malévola, saco una carpeta amarilla tamaño oficio y me lo entrego- bueno cualquier duda solo me llamas y vengo, tenemos un problema como tienes mucho tiempo entre los humanos ocupas llenar toda esa información pero no te preocupes todo ira bien- me sonrió como si nos conociéramos de toda la vida, mire a mis padres, no podía pensar en ellos de otra manera, pero ellos parecían intimidados, no sabia si por mi o por el señor, cerré de golpe el libro y lo acomode, me mire las manos.
 ¿Entonces todo lo que me esta diciendo es verdad?- no me atrevía a levantar la vista- soy una... ¿hada?- alce una mano, me había dicho que era del aire, ¿o no?, me concentre en abrir la ventana y para mi sorpresa cedió, pegue un brinco cuando el vidrio tembló al chocar contra la pared de afuera, ni me atreví a mirar a nadie, solamente me volví a concentrar en la ventana, esta vez lo hice con mas cuidado o eso creí yo, porque al cerrarse pego tan fuerte en el marco que el vidrio se rompió en pedazos- ups- dije sonrojandome, me atreví a alzar la vista, vi que mis padres estaban sonriendo, me volví al invitado y ya no estaba.
Desde ese día mis padres me enseñaron lo mas indispensable, la escuela se encontraba en la Tierra por cuestiones de seguridad, estaba en Escocia, bajo el castillo de Edimburgo, durante todo este año trate de imaginarme como seria nunca ver el Sol, no, no podía, simplemente me negaba a pensar que no respiraría aire puro, practicaba un poco con eso de manipular el aire, pero no hacia progresos, mi madre me dijo que para eso era la escuela para aprender a controlar mi magia, pero yo insistía tanto con mis poderes que un día me prohibió usarlos, eso sucedió cuando tuvo que ponerle vidrio a la ventana de mi cuarto por quinta vez, en el sobre que me había entregado Geoffrey venia un cuestionario, con preguntas comunes que cualquier mortal habría podido responder, aun así me tarde mucho tiempo en contestarlas, un mes antes de que fuera la fecha de inicio de clases (25 de agosto) apareció en mi habitación un dragón en miniatura de esos que venden en la tienda de regalos pero a diferencia de esos este se movía y volaba, traía una carta que me indicaba que tenia que entregarle mi test contestado, me dio mucha risa cuando salio volando con la carpeta, no me atreví a ayudarlo con un soplo de viento por temor a que perdiera el equilibrio y dejara caer el sobre. Dentro de la carpeta que me habían entregado venia una carta que me decía como entrar a la escuela, el material que ocupaba y las reglas internas, tuve que leer 3 veces el reglamento porque no creía lo que leía:

REGLAMENTO INTERNO Y EXTERNO DEL COLEGIO SLEIGH BEGGEY

1. QUEDA PROHIBIDO USAR LA MAGIA FUERA DE HORARIO DE CLASES.
2. NO SE PODRA ESTAR EN EL AREA DE SALONES, CUANDO LAS CLASES YA HAYAN TERMINADO
3. NO SE PERMITEN DUELOS DE MAGIA
4. SE RESPETARAN ENTRE LAS DIFERENTES RAZAS
5. AYUDARAN CON EL ASEO ESCOLAR LOS DIAS QUE SE LES INDIQUEN

REGLAMENTO DE LOS EKECOS

1. SE PROHIBE POSEER OBJETOS
2. NO PUEDEN ALTERAR LOS JARDINES NI NINGUNA OTRA AREA DENTRO DE LA ESCUELA
3. NO ESTAN PERMITIDAS LAS PELEAS

REGLAMENTO DE LAS ONDINAS

1. SE PROHIBE ALTERAR EL FUTURO
2. NO ESTA PERMITIDO HECHIZAR A SUS COMPAÑEROS
3. TIENEN QUE ENCARGARSE DEL LAGO DEL COLEGIO
4. SE PROHIBE VOLAR FUERA DE HORARIO DE CLASES

REGLAMENTO DE LAS SILFIDES

1. TIENEN QUE HABITAR DENTRO DEL CASTILLO
2. SE PROHIBE USAR SUS PODERES DE FORMA NEGATIVA
3. NO ESTA PERMITIDO INVOCAR SERES QUE NO SEAN ESTUDIANTES
4. SE PROHIBE VOLAR FUERA DE HORARIO DE CLASES


Cuando termine de leer las reglas me quede con la boca abierta, ¿poseer objetos?, ¿alterar el futuro?, ¿invocar seres?, ¡¿VOLAR?!, vaya si que eso era nuevo, lo bueno era que por lo menos sabia un poco de ese mundo al que me adentraba.
Llego el día que me llegaría la noticia, tenia la ventana abierta, esperaba ver volar un mini-dragón, comenzaba a desesperarme y a ponerme ansiosa, tal vez no se tomaran la molestia de avisar a los rechazados, cuando iba a cerrar la ventana vi que hacia ella venia un pájaro, me quede embobada, pero ya estando cerca repare en que se trataba de un dragón de color blanco como la nieve, en sus patas traía un sobre un poco chamuscado, entro con suma elegancia en mi alcoba dejo la carta en mi cama y emprendió el vuelo de nuevo, corrí para abrirlo:

Señorita Cinthya Salem:

nos complace comunicarle que ha sido aceptada en la prestigiosa escuela de seres Sleigh Beggey, su cuestionario fue respondido de manera sobresaliente, nos encantaría verla dentro de nuestras instalaciones el día 25 de agosto del presente año, todo lo que necesita sera proporcionado por sus padres, felicidades y bienvenida.

Atten. Directora Wyvens

La carta era pequeña pero contenía una gran noticia para mi, baje rápidamente a darle las buenas nuevas a mis padres pero ya no estaban, me habían dicho que se marcharían en cuanto supiera si iba o no, si la respuesta era negativa vendrían por mi unos guardias que me llevarían ante los soberanos de Avalon, y si era positiva, bueno me iría a la escuela al día siguiente, aun así esperaba despedirme de ellos, ya que los consideraba todavía mis padres, pues llevaba 17 años viéndolos así, suspire cuando vi la casa vaciá, me encamine a mi habitación a hacer las maletas, vendría un vehículo especial para llevarme hasta la entrada del castillo de Edimburgo, cuando tenia tiempo libre (que era poco) había aprendido todo lo que podía sobre dicho castillo no se sabia mucho de el, aparte de la creación de la capilla de St. Margaret que fue construida en 1124, dormí mal esa noche, a la mañana siguiente me despertó alguien tocando la puerta, me asome por mi ventana y vi que se trataba de Geoffrey, le indique que esperara un poco, baje en bata y le abrí la puerta.
 buenos días, Princesa Sisy- lo deje pasara un poco incomoda, ¿princesa me había dicho? Cuando estuvo dentro de la casa hizo una pequeña reverencia.
 Bueno días, señor, si me permite iré a cambiarme y por mis cosas- no espere a que me contestara y subí a mi cuarto para arreglarme, en cuanto me puse un vestido color blanco aperlado y tuve mis cosas lista, baje de nuevo, sentía el corazón a mil por hora, Geoffrey tomo mis maletas sin decirme nada, salí de mi casa no sin antes mirar unos instantes lo que hasta hace 15 minutos consideraba mi hogar y mi refugio, cerré la puerta con el corazón quieto, me alejaba de todo lo que conocía, para ir a un lugar donde nada seria normal, desde este momento me di cuenta de que mi vida iba a cambiar para siempre.
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MensajeTema: CAPITULO 2   Miér Abr 15, 2009 9:57 pm

El viaje hasta Escocia no fue largo ya que no vivía muy lejos de ahí, en el camino Geoffrey me iba contando de mis verdaderos padres aunque para ser sincera no prestaba mucha atención, no me importaba ni me interesaba, me limitaba a mirar por la ventana del copiloto, el guardia continuaba con su cháchara cuando lo interrumpí
 no ahí Sol?- le pregunte lo que me estaba preocupando desde hace tiempo.
 Claro que si- se comenzó a reír como si la pregunta hubiera sido tonta- todo es cosa de magia, en realidad, el castillo de Edimburgo fue construido para usarlo de tapadera, por eso no has encontrado información sobre su construcción- solo asentí con la cabeza, ni siquiera le pregunte como sabia que había investigado sobre el castillo, suspire, las ganas que tenia antes de ir a Sleigh Beggey se había evaporado con las misma velocidad que mis padres terrenales habían desaparecido, llegamos a las faldas del volcán donde se encontraba la dichosa escuela, mire al sr. Monmouth, no sabia como íbamos a entrar, aparco en el estacionamiento junto a los otros carros.
 Bajate- me ordeno, lo fulmine con la mirada aunque el no se dio cuenta, odiaba que me mandaran, de mala gana obedecí sabia que cualquier discusión era inútil, me recargue en la portezuela del copiloto esperándolo, bajo las maletas de la cajuela y se reunió conmigo- el castillo tiene una entrada a un hotel nuevo así que no es muy extraño que entres con maletas, iremos directamente a la capilla de St. Margaret, de ahí... sabrás que hacer- con todo lo que había estudiado sobre el castillo sabia exactamente donde estaba esa capilla, hasta me había aprendido quien y cuando fue construida, entre maravillandome de toda la construcción, me percate de que varios muchachos de mi edad o poco mas también llevaban maletas, pero los que eran mayores no se fijaban mucho en su alrededor, sino que caminaban hacia donde yo suponía estaba la capilla, fingí que mi acompañante silencioso no estaba a mi lado, un muchacho que me había llamado la atención me estaba mirando, si no tanteaba mal tenia mi edad o dos años mas, me sostenía la mirada y en contra de como yo era baje la vista sintiendo la cara arder, Geoffrey me agarro del codo y me condujo mas rápido, quería llegar antes que toda esa horda de estudiantes nuevos y no tan nuevos, entramos a la capilla y me coloco de pie en donde anteriormente uno se ponía de rodillas para orar- ahora te alcanzo.
Cerré los ojos nerviosa, pero antes de cerrarlos me di cuenta que el chico se estaba riendo al parecer de la cara de susto que tenia, de pronto sentí como si me dieran vueltas en un carrusel pero cada vez mas rápido, cerré las manos en puños, odiaba las vueltas y mas porque me mareaba horrible esperaba esa sensación de nauseas en el estomago pero nunca llegaron, los giros comenzaron a ser mas lentos pero no me atreví a abrir los ojos hasta que no estuve segura de que no me movía para nada, cuando mis pies estuvieron quietos alguien me jalo de la mano, abrí los ojos era Geoffrey.
 pronto te acostumbraras, pero no te preocupes solo tienes que usar esa salida cuando comienzan las clases- no le conteste me limite a mirar a mi alrededor, si no estaban mal mis cálculos me encontraba a miles de metros bajo tierra pero en cambio el Sol brillaba en toda su plenitud en un cielo azul celeste, los arboles del bosque a mi espalda se mecían al compás de una brisa apenas perceptible, yo me encontraba parada en un sendero frente a la entrada de lo que parecía un enorme castillo color ladrillo, de techo alto, tenia varias ventanas con enormes balcones en varios de ellos ya estaban muchachos gritándose entre ellos, la cerca de la entrada era de hierro forjado, las puertas estaban abiertas y sobre estas las palabras Sleigh Beggey color rojo, alrededor de estas letras estaban dos dragones lanzando fuego hacia el nombre de la escuela, después de mirarlo un rato capte que el fuego de los dragones formaban las palabras- vamos entra, bueno fue un placer conocerte, princesa, hasta aquí llego mi misión- cuando me iba a voltear para agradecerle ya no estaba.
 Genial- dije en voz alta aunque ya estaba sola.
 ¿disculpa?- me pregunto una voz masculina, me gire para encontrarme cara a cara con el joven que me había llamado la atención en el castillo, me sonreía- Oliver Kovak- me tendió una mano y yo como boba solo me limite a mirarsela- este...- volvió a bajar la mano y su sonrisa se fue borrando, di algo, pensé con desesperación pero mi cerebro parecía entumido, el muchacho era muy guapo, alto, pelo claro, tez clara y ojos de color, presentate, me susurro una voz en mi cabeza, por fin reaccione, me miraba como su dudara de mi capacidad del habla
 Sisy Salem, no nada, solo que al parecer aquí no se usa eso del adiós- le tendí mi mano y el rápidamente me saludo, volvió a sonreír lo que me permitió ver unos dientes perfectos bajo sus labios carnosos, busque con la mirada mis maletas, cuando las localice me agache a recogerlas.
 Permiteme- trono un dedo y las maletas tanto las miás como las suyas se alzaron en el aire, que mensa, pensé, yo controlo el aire, aunque claro que no me hubiera atrevido a hacerlo a lo mejor hubieran salido despedidas hacia el bosque y jamas volvería a verlas - Salem – repitió mi apellido e hizo que le prestara mas atención, levante la vista con curiosidad – Princesa de Avalon.
 Por favor, solo Sisy – dije torciendo la boda, no quería que me conocieran por ser hija de unos reyes que jamas había oído y que no conocía – al parecer tu si sabes eso de la magia.
 Ok, solo Sisy – se rió, comenzamos a caminar tardo un rato en contestar mi pregunta – un poco a mis padres no les agrada que controle los objetos – atravesamos la puertas de hierro y dejamos atrás a los dragones, en el centro del patio principal estaba una fuente hermosa de oro, ignorando a Oliver me acerque a mirarla, en el centro de la fuente estaba una escultura de una pareja agarrados de la mano, la mujer tenia unas alas grandes con incrustaciones de piedras preciosas, el cabello hasta media espalda, llevaba puesto un vestido hermoso de cola de sirena, en su cabello se entrelazaba una corona un poco sencilla en comparación con sus demás accesorios, su pareja tenia en la mano un cetro con adornos en forma de nubes, un traje típico de rey y una corona grande en su cabello corto – tus padres – me susurro Oliver al oído, pegue un brinco, no me había fijado que estaba muy cerca de mi, me voltie para verlo.
 Wow, no sabia que hasta en la escuela los conocen – le di la espalda a la fuente y mire a mi alrededor, varios chicos me miraban, trate de hacer como que no se encontraban ahí – ¿que eres?
 Soy un Ekeco, Sisy... controlo a los objetos – recordé lo que había hecho con las maletas así que no todos podían hacer eso.
 Como telequinesis? - me aventure a preguntar, no tenia la mas mínima idea de que demonios era un Ekeco, has mas el ridículo al cabo no has cometido ningún error, esa maldita vocesita que me molestaba regreso a mi cabeza.
 No exactamente, controlo los objetos, los invento y... los puedo poseer – lo voltie a ver con la boca abierta sin dar crédito a mis oídos, había dicho “¿poseer?”, se percato de mi mirada y nuestros ojos se encontraron de nuevo, mis mejillas se comenzaron a colorear de rojo carmesí, no quería parecer entrometida, en esta escuela debía de existir una biblioteca, en cuanto hubiera tiempo iría a buscar un buen libro sobre criaturas míticas, antes de que pudiéramos agregar algo mas, la puerta principal de la escuela se abrió en ese momento me fije que solamente quedábamos muy pocos, me di cuenta de que eramos los nuevos, alce la vista a los balcones y todos estos estaban llenos de alumnos en la cara se notaba que esperaban algo emocionante, me comenzaron a sudar las manos, con el rabillo del ojo note que varias personas salían de la escuela, alineándose, voltie la cara hacia ahí, eran 2 mujeres y 1 hombre, suspire de alivio cuando reconocí al hombre, era Geoffrey de Monmouth, dio un paso al frente la mujer que se encontraba al centro de la formación por su postura me di cuenta de que era la de mayor rango.
 Bienvenidos a Sleigh Beggey, soy la directora Wyvens– nos sonrió un poco como para darnos confianza, con una mano abarco todo el recinto – este sera su hogar por un año, ya veremos que pasa el que sigue, las habitaciones son de 5 personas, se dividen al azar – de la nada hizo aparecer lo que de lejos parecía una hoja, pero entorne los ojos y caí en la cuenta de que del grueso de un bloc de dibujo y emitía un débil silbido, le indico a la mujer que se encontraba en su lado izquierdo, esta se coloco a su lado con una lista.
 Como dijo la directora sera al azar, yo seré su maestra de Controles, Aynen – extendió la lista y mando llamar al primero, Ágata Azabia, paso y puso su mano derecha sobre la placa, tembló un poco y escupió una hojita diminuta, la directora la tomo y leyó lo que decía – Catalia de Braganza, Camille Stronfog y Kim de Lothorien – levanto la vista para ver acercarse al grupo que acababa de nombrar, todas iban un poco apenadas, atravezaron la puerta de la entrada dejando las maletas en el patio, volvio leer el siguiente nombre en la lista, Mildred Afton, la chica paso e hizo lo mismo que la anterior y como ya habia hecho la maestra leyo los nombres de la hoja, la siguiente fue Shadows Cox, paso y puso su mano en la lamina – Alessandrine Scabbia, Kirsten Frerniere, Map Dawson y Cinthya Salem – no estaba prestando atencion a lo que decia la profesora fue el codazo de Oliver lo que me hizo alzar la vista todos me miraban, la cara se me puso colorada, tratando de ignorar a todos camine hasta el grupo de chicas con las que iba a tener que compartir dormitorio, atraveze las puertas de madera rojiza, lo primero que se me vino a la mente fue la pelicula Titanic, el vestivulo y las escaleras eran del mismo material que la puerta principal, el techo alto estaba adornado por una araña de 6 patas, subimos al tercer piso a mano derecha donde al parecer estaban las habitacion la nuestra era la numero 354, nuestros nombres ya estaban en una placa de metal, alguien abrio la puerta, las maletas ya estaban ahi, entramos mirando a nuestro alrededor, contenia 5 puertas donde en lo alto del marco estaba un nombre, la sala comun tenia tapetes, sillones, un escritorio y un librero.
 Bueno aqui estamos, me llamo Map Dawson – se presento una chica de pelo negro, estatura media y piel clara.
 Asi es, yo me llamo Kiry Frerniere – nos sonrio una chica negra, al igual que su cabello, me sentia nerviosa entre tantas extrañas.
 Yo soy Sisy Salem – trate de ser amigable pero mi forma timida me gano, me acerque a los libreros donde ya estaban ocupados por algunos libros: Las Ondinas y su Mundo, ¿Como vuelo?, Sleigh Beggey, escuela de razas, entre otros, se escucho a alguien tocar la puerta, una de las otras chicas abrio.
 Hola, ¿a quien buscas? - tenia una voz melodiosa.
 A Sisy, creo que aqui esta – levante la vista, era Oliver, voltie y lo vi tratando de asomarse para adentro cuando me vio me sonrio saludandome con la mano - ¿quieres ir a dar una vuelta?.
Sali del cuarto, asintiendole a Oli. Respire aliviada de estar lejos de esas chicas, no era que no nos fueramos a llevar bien pero me sentia mejor al lado de Oliver, caminamos en silencio un tramo, yo miraba por cada ventanal por el que pasabamos los alumnos de años mas arriba hacian que me quedara como tonta, yo jamas hare eso, pense con tristeza, suspire.
 te ocurre algo? - me pregunto preocupado mi acompañante, lo voltie a ver, con una sonrisa de disculpa
 no claro que no, solo que yo jamas hare nada de lo que ellos hacen – dije señalando a una muchacha volando hasta la ventana por la que estabamos mirando.
 Claro que si lo haras, para eso estas aqui – me sonrio, sin saber la razon sabia que le tenia que creer, estando con el me sentia feliz.
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Sleigh Beggey
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