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 ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬

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Alexia

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MensajeTema: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Jue Feb 25, 2010 12:48 am

Los sueños no se mostraban apacibles aquella noche, ni ninguna anterior desde hacía semanas; abrí mis ojos en la oscuridad de la habitación, la cual tardé varios minutos en entender que era una habitación común y corriente, no un laberto cerrado que me atrapaba en sus caminos sin salida, aún asi la sensación de claustrofobia no me abandonaba. Cuando mis ojos se acostumbraron a la penumbra me incorporé y me aseguré de que no había despertado a Noi, ella seguía durmiendo tranquilamente, la chica tenía sus propios problemas como para cargar con los míos también ofreciéndose de manera amable a escucharme con atención, obviamente en aquellas pocas ocasiones en que nos detuvimos a hablar, una frente a la otra, me mostré poco expresiva respecto a mis asuntos personales, no sabía como una persona confiesa su vida a otra, eso no era para mí, eso era para chicas.

Me pasé los dedos por el cabello con desesperación y me puse de pie, no estaba ni un poco amodorrada, mas bien me encontraba mas despierta considerando que hacía tan solo un par de minutos se suponía que dormía; me recogí descuidadamente el cabello en un moño improvisado y aunque era ya muy entrada la noche salí silenciosamente de ahí cerrando con cautela tras de mí. Estaba sin duda muy loca, pero tenía la necesidad de salir fuera y liberar las tensiones de la noche respirando un poco de aire fresco. No podía arriesgarme a salir de la cabaña porque algún profesor me podría pillar... o el primo diplomático de otro profesor. Decidí que no quería ninguna de las dos opciones anteriores, prefería estar... sola y busqué el camino hasta la azotea de la cabaña, realmente no creía que mi mala suerte fuera tan grande como para que ese día en el que yo quería un poco de paz nocturna conmigo misma, alguien inoportuno apareciera en la madrugada.

La luna brillaba plateada, se veía tan grande y hermosa posada sobre el mar que era como un inmeso espejo que reflejaba el cielo de terciopelo negro, me recargué sobre la barra que separaba el límite de la estancia con el vacío, observé el paisaje que tenía enfrente y éste pronto se perdio de mi vista porqué no presté atención a nada en especial, me sumí en mis pensamientos que eran una revolución de ideas inentendibles e inconexas, solo era pensamientos...

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Gabriel Baroni

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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Jue Feb 25, 2010 1:13 am

Esta noche no conseguí dormir muy bien, y como no me llevo con las reglas, fui a la Azotea de la Cabaña, queria admirar a la luna y su belleza, que me recordaba aquella chica heroica, el mar mas oscuro que la misma noche, reflejando en esta las estrellas y el suave murmullo del viento que tocaba mis mejillas, todo me recordaba a ella...preciosa mas que el mar...entrometida mas que cualquier otra persona, necesitaba verla una vez mas, puesto que ya estaba mejorado, mis heridas estaba curadas pero tenia las marcas, oh Gabriel en que lío te has metido...ella...ella despierta este deseo de amor decesperado porquererla aun mas...ella....

Si, estaba agobiado, repentinamente mis pensamientos se esfumaron y al notar que la personita que tambien estaba desvelada era ...Ella!...Alexia Maysonet...Alex simplemente...Recorde que aquella informacion me la habia dicho mi acompañante de cuarto.

Me levante con sígilo y con paso lento, controlado, y algo desgarbado, fui a su lado donde me coloque sin hacer ni un ruido detras de ella, aclare mi garganta.

-querida Alex...bien...la heroina de Alec Baroni...deberia estar descanzando a estas alturas de la noche.

Noté que mi voz sonó algo seductora, suave y amable, justamente como queria para no sobresaltara y pegara un grito de espanto y salga huyendo...nos pillarian y castigarian, sabia que era de mi misma casa, ahora lo sabia.
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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Miér Mar 03, 2010 4:26 pm

La delicadeza de su voz seductora me hizo sobresaltar, no había olvidado esa voz rebosante de pasión contenida, elegante y por descontado arrogante. El corazón me dio un vuelco y abandonó la tranquilidad sustituyéndola por un desesperado ritmo cardiaco, la sangre huyó de mi cabeza y aferré las manos al barandal de hierro.

No pude evitar soltar una risita al escuchar sus rimbombantes palabras adornadas con su acento italiano como florituras en una caligrafía perfecta; luego fue cuando me percaté de que había pronunciado mi nombre, un escalofrío recorrió mi cuerpo y mi alma, un mar de sensaciones que desconocí por completo, tal vez era asombro, miedo, admiración o… el amor que se siente hacia un amante desconocido.

Me negué en absoluto a la última alternativa, estaba confundida , era el recuerdo vago de un amor pasado lo que provocaba esa revolución de ideas que no eran mas que eso: ideas ridículas.

— ¿Qué quieres de mí? —inquirí con rotundidad, un dejo de ira y disgusto se escuchó en mi voz sin que me lo propusiera.

Lo encaré frunciendo el entrecejo y decidí no prestarle atención a su físico, a esa sonrisa cruel, autosuficiente y sádica.

— ¿No te bastó con lo que sucedió en la cascada? ¿Quieres más?

Saqué mi varita y le apunté con ella; estaba delante de un asesino pero pese a eso no le lanzaría ningún hechizo, no si no me hacía daño.

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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Lun Mar 08, 2010 12:16 am

Sonreí con alevosía, cada movimiento que ella hacia me hacia gracia y me encantaba, tanto como su voz, no temí si me hacia daño otra vez y me hacerque a su varita que me apuntaba y la apreté contra mi pecho, levantando las manos al aire, seguía sonriendo con aquella sonrisa seductora, como me encanta esta mujer!.

Ladee mi cabeza y la miré fijamente penetrando en sus ojos azules claros, buscando cada minimo detalle de sus emociones perfectas, y de aquellos ojos que eran tan bondadosos, profundos como la mar, que te acorralaban y no te permitia mover, hermosos!, oh que encantadora mujer!.

-no temas...no te aré daño, estoy desarmado a si que todo va a depender de tí ahora Alexia.

Pronuncie su nombre con dulzura, como si mi boca degustara un caramelo que le fascinava, a si es ella, arrogantemente, me ví envuelto en una decesperación por no provar sus labios, quizas lo aria, quizas no, o tan sólo queria avandonar la idea de besarla y provocarla, que aria ella?...un gran misterio seria el saber...misteriosa Alexia Maysonet....increible.
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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Sáb Mar 13, 2010 10:58 pm

La presión del impulso no propuesto me hizo dudar sobre lo que quería hacer; observé la varita hundida ligeramente sobre su pecho y luego alcé la mirada hasta su rostro, él estaba confiando, quzás de alguna manera sabía que no me iba a atrever a atacarle o simplemente no le importaba, también había una posibilidad enorme de que todo fuera una trampa y aunque hablaba en serio ecerca de estast desarmado, lo había visto infringir dolor a otros sin necesidad de una varita... dolor me pregunté en mi fuero interno si le temía al dolor... la respuesta fue un poco confusa, quería sentir dolor y derramar lagrimas pero a la vez el dolor provocaba miedo...

-¿Temerte? -solté una risa amarga- ¿Porque te temería a ti?-esta vez la risa se convirtió en una burlona carcajada que se apagó repentinamente- No voy a atacar a nadie que no pueda defenderse, a diferencia de ti, yo si tengo algo que se llama honor.

Torcí el gesto disgustada, aparté la varita y me di la vuelta de nuevo, observando hacia el horizonte, por un momento sopesé la idea de irme, pero no era yo quien tenía que marcharse, llegué primero, él tampoco se iría, al parecer se había propuesto molestarme.

¿Que iba a hacer, ignorarlo? se me daba bien fingir que las cosas desagradables no existían, en especial si eran personas; lo intenté, de verdad lo intenté pero no pude, bufé exasperada, me solté el cabello y me lo revolví con los dedos, tratando de encontrar alguna forma de liberar mis ansias de cerrar mis manos en torno a su cuello.

-Parece que te resulta entretenido haber encontrado a quien hostigar esta noche...

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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Lun Mar 29, 2010 8:04 pm

Sonreí a sus palabras que ni si quiera me llegaban en ni un sentido, respire hondo lentamente mirandola fijamente sin quitar mi mirada de esta mujer, que por alguna razón atraia mi ser, totalmente extraño, y torcí el gesto, se volteo, y miré cada cosa que hacia en silencio, como si fuera su sombra, su letal sombra, que en este momento le anciaba; reí ligeramente ignorando aquella opinion de disgusto, se le notaba en su fina y delicada voz, rayos! como me encanta esta mujer!.

-una persona normal quiere sentir el exquisito aroma que atrae la noche con sigo misma, tambien desea ver como aquellas estrellas pegadas en el firmamento se muestran para que el mundo las admire y se enloquesca por ellas mi querida Alexia...

De un tono suave, aterciopelado y susurrante me hacerque hasta ella por su espalda hablandole como si fuera una hermosa doncella que queria poseer mis manos, este hombre se arrodillaba para pedirle amor, pero en realidad, sólo me encontraba incado, sintiendo el exquisito aroma de su suave cabello y su piel, que podia degustar entre mi boca, imaguinando como seria tener su boca amarrada y enloquesida a la mia.

Maldita bruja! que me haz echo!...
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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Miér Abr 07, 2010 4:14 pm

Su voz a pesar de la suavidad delicada y el misterio que emanaba al salir de sus labios como si estos acariciaran parsimoniosamente cada palabra, perforó en mis oídos con profundidad doliente.
Automáticamente mis manos se cerraron con fuerza a la barandilla y mi espalda se quedó rígida y tensa, sintiendo su presencia tan cerca de mí que no podía moverme, apenas era capaz de pensar en algo que tuviera lógica, las piernas me temblaban de miedo… o de nervios… no lo se… pero ahí estaba yo, otra vez, en el momento y lugar equivocados con la persona equivocada.
Abrí los labios para replicar, sin embargo no pude decir nada, las palabras se atropellaron en mi garganta antes de que pudiera pronunciarlas, cerré los labios apretándolos con fuerza, frustración e impotencia.
Estaba furiosa por darme cuenta que seguía siendo la misma Alexia, tan débil ante la carme masculina, que seguía derritiéndome por un par de palabras bonitas, y todo en Gabriel Baroni me atraía a sobremanera, pero lo atribuía a una confusión del pasado, pues la imagen de Ludwig siempre estaba presente conmigo, mas en este preciso momento; una parte de mí se resistía ante esos turbulentos pensamientos, probablemente era la mas fuerte, pues todavía no daba el paso que cometería el grave error de verme envuelta en otro terrible asunto del cual seguramente saldría mas parada; la parte que consideraba débil pero que sin que yo me diera cuenta de ello tomaba fuerza lentamente, era esa parte que deseaba que yo diera madia vuelta y tomara entre mis manos el rostro de Gabriel, me acercara un poco y juntara mis labios contra los suyos, descubriendo un nuevo y probablemente exquisito sabor, juguetear con su lengua y olvidarme de muchas cosas que ya no quería recordar, sentir el calor que su cuerpo emanaba al ritmo de aquella danza sensual de besos, caricias y abrazos…
La imagen casi nítida en mi mente se deformó cuando de nuevo estaba el rostro de Ludwig, tan perfecto e imperturbable albergando algo puramente hermoso en la profundidad de su mirada fría. Abrí mis ojos que no supe cuando los había cerrado y la realidad cruda me dio la amarga bienvenida.
Tenía que salir de ahí ahora mismo.
—Apártate— dije con dificultad luchando contra el nudo en mi garganta.
Impulsé mi brazo hacia atrás apartando un poco a Gabriel y dejarme un hueco libre para poder huir. Me escabullí por un costado y me alejé sin mirar por donde iba. Mi gran salida triunfal se arruinó cuando tropecé con algo que se atrevió a ponerse en mi camino y me obligó a caer de bruces al suelo.


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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Sáb Abr 10, 2010 11:56 pm

Quedé algo desconcertado a su reacción, alejándose de mí con dolor, quizás que le habría sucedido pero eso no me detuvo para seguirla a paso lento hasta que tropezó esa salida triunfal no le había resultado de nada y sonreí por su mala suerte, el destino no quería que esta jovencita viviera y terminara en los brazos de un acecino como yo, aunque el destino nos jugaba dos caras, la muerte para ella y el amor para mí, enloqueciéndome por esta mujer que mis brazos sostenían como si se tratase de un vaso frágil contemplando su belleza a sobremanera, que me llenaba todo mi interior dejando una semilla de locura y obsesión, como la deseaba, y es que era tanto como mis ojos se admiraban cada vez mas que se impregnaba de ella, compartiendo sus ojos con los míos frente a frente, a pocos centímetros del rostro del otro, me moría por ella, mataría por ella, aria cualquier cosa por ella, pero no…tenia límites no podía desvanecerme así por una mujer, ni menos por la salvadora de Alec, aun así la quería poseer, quería fundirme en sus labios y rosar delicadamente su piel con mis dedos, que precioso seria eso, pero también peligroso, aunque no temía por mi vida en nada, aun tenia esa sed de venganza por matar a mi hermano, pero, necesitaba saber mas de el, eso me daba tiempo para investigar a esta muchacha que aun sostenía con cuidado, una mano en su cabeza y la otra rodeando su cintura y afirmándola por la espalda, se veía menudita y quebradiza pero eso hacia aparentar a los demás, ella era aun mas fuerte lo podía sentir y lo había visto con mis propios ojos, aparte de su belleza, todo hombre debe estar loco por esta chica que había encantado mis sentidos.

-ten mas cuidado preciosa mia...
murmuré despacio mirandola atentamente a sus llamativos ojos que me tenian encantados.
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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Mar Abr 13, 2010 5:06 pm

Una distancia muy corta… solo un palmo separaba nuestros rostros del acercamiento total, nuestros labios de un roce peligroso, nuestras miradas de perderse en la del otro.
La situación era embarazosa y también vergonzosa para mi, para él tal vez era algo muy divertido, pues una ligera sonrisa se dibujaba cuidadosamente en sus labios.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir el suyo apegado al mío, poseyéndome con su calor, pero, además a diferencia de su hermano menor, Gabriel emanaba una energía inquietante, y no se necesitaba tener una habilidad especial como la de Alec para darse cuenta de ello; me sobraban las razones y las excusas para mantenerme alejada de él y no caer en cualquiera que fuera su juego, claro que no podía engañarme a mi misma por completo, tenerlo tan cerca me atraía hacia él y de alguna forma me gustaba y me fascinaba sentir la adrenalina producida por el peligro.

Una vez mas la suavidad y magnificencia de su voz mesurada me sacó de mi ensimismamiento; la mirada se enfocó en sus formados labios y trató de interpretar el significado de esa sonrisa y… repentinamente su contacto me desagradó, su cercanía me sofocó, su aliento antes embriagante me asqueó al igual que su respiración tranquila chocando con la mía agitada. Luché contra su fuerza tratando de apartarme como si se tratara de una mala pesadilla; impulsé mi brazo hacia atrás cerrando la mano en un puño y después hacia delante para plantarlo en su mejilla con toda la fuerza y coraje que pude conseguir. El impacto le obligó a solarme y me alejé de él gateando, estaba muy aturdida para ponerme de pie y no lo intenté siquiera por que seguramente terminaría de nuevo en el suelo.

—Deja de decirme esas cosas—le reclamé molesta —Aléjate de mí ¿no entiendes que me desagradas? no te soporto, no entablaría una relación con alguien que trata de destruir a mis amigos… eres tan… diferente a Alec…

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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Mar Abr 13, 2010 8:40 pm

El puñetazo que me había ganado me daba mucha gracia y a la vez enojo, frunciendo el ceño dejando a entender de que aquello no era tan gracioso, pero me agradaba a la vez, podía sentir su gran fuerza y ese odio que tal vez me tenia, ese poder de gracia que la hacia mas especial que ni una otra, nadie se le compararía es que ella era totalmente única, sostenía mi ceño fruncido pero este cambio a uno con elegancia y escepticismo enarcando una ceja y volteándome para verla, una vez mas una sonrisa traviesa se dibujo por mis labios esto se estaba convirtiendo en algo muy interesante, y mas por esas palabras era algo obvio que era totalmente diferente a ese patán de Alec, ese gilipollas jamás cambiaria y necesitaba una mujer de verdad conocer como era la vida para así que entendía de una vez por toda que todo esto que lo rodeaba sólo era una gran mentira, hasta yo, yo le podía mentir a cualquiera y caía en mi jugarreta, pero Alexia era diferente y de pronto su apellido retumbo en mi
cabeza, había escuchado quizás lejanamente ese apellido...pero eso no me interesaba por ahora si no es lo que ella me había echo que no tenia un perdón muy luego, se lo daría cuando me diera la reverenda gana.
-creo que necesitas mas fuerzas para voltearme de un puñetazo señorita, y al respecto de mi hermano, es algo que siempre se da en las familias, claro que el "malo" soy yo, y el, el estúpido sin cabeza que necesita de un cuidado especial, no sabe valerse por si mismo, es una porquería, claro que si lo comparas con migo yo soy eso, la escoria de la familia ja! que divertido Alexia Maysonet, precisamente ahora...no deberías haber echo eso...porque...no sabes de lo que soy capas mi bella señorita...

Toda esa elegancia y picardia se fue en un dos por tres de mi rostro, ahora lo que sentia era un odio convinado con el dolor, si no hubiera dicho ese maldito nombre la hubiera perdonado quizas en unos minutos, pero no, ella tendria que hacer un gran merito para ganarse mi perdón, sabiendo que no le interesa mi perdón podria
guardarlo y atacarla en otro momento pero era tanto el deseo y el odio saliendo a florecer que podria matarla viendo en mis ojos toda esa sangre derramada y desperdiciada habria sido una bonita novia, pero eso...era un total y renegable no, tomandola en brazos como si fuera una muñeca de porcelana la hacerque a la orilla de la azotea mirando todo a mi alrededor esa paz se iria en el momento que la dejaria caer, tampoco queria comenter un error y a la fuerza le robé un beso apasionado casi desgarrador y llenador, ese sabor de su boca en la mia era exquisito, un dulce caramelo de miel, que mi boca degustaba con asombro, y separé los labios para no pedir mas de ese sabor embriagador.

-puedo dejarte caer y no me importaria las concecuencias...pero aun quiero permanecer este asqueroso lugar sólo para cobrar venganza, cuantas veces le salbes a ese idiota volvere a estar ahi para hacerle la vida imposible porque ese es mi trabajo damicela, soy capas de lanzarte...pero....

La solté y rapidamente con fuerzas volvi a tomarla agarrandola de los brazos, una sonrisa de maldad aparecio por mis labios era totalmente divertido esto.

-ahora no....maldita sea....

jalandola por los brazos con cuidado la tiré sobre la azotea mirandola casi con odio acumulado en todo mi cuerpo, frunciendo el ceño y los labios ahora la odiaba porque entendia que la necesitaba con vida, eso no se significaba que no podia jugar con ella y eso seria todo un placer.

-quieres marcharte o seguir con el juego?

Satiricamente sonó mi voz con un jugeteo infantil que me obligaba a hacercarme a ella acorralandola y volviendo a besarla con esa pasión y separarme, podia pensar que quizas dijiera que le temia por eso me alejaba despues de besarla, pero no, sólo queria provocarla para que vea todo lo que yo era capaz, este era mi juego que ya habia comenzado en el momento que la conocí, uno de los dos caeria y perderia magestralmente dejandole todo el poder al otro, pero no me rendiria jamás lo aria hasta que Alexia Maysonet sea totalmente mia.
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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Sáb Abr 17, 2010 2:12 pm

Sin darme cuenta logré cometer el más grande error de mi existencia, y ahora Gabriel Baroni deseaba, más que otra cosa, una venganza absoluta. Me gané a un buen enemigo por ganarme a otro como amigo; era una curiosa idea, una ironía algo grande pues no podría estar con uno mientras estuviera con el otro.

Habló una vez mas, pero esta vez su voz se escuchó diferente a las veces anteriores a pesar de ser amable en algún momento, un escalofrío recorrió mi columna, nada bueno estaba por suceder, me invadió el miedo, pensé en sus palabras y lo detesté por la forma en como se expresaba de Alec, ya no sentí el arrepentimiento por haberle golpeado aún sabiendo que yo pagaría las consecuencias. Pensé de verdad en lo que dijo y casi logré soltar una risita… al parecer todas las familias eran castigadas con uno que otro miembro que provocara la vergüenza de todos, en mi caso no se trataba de Ymalai que era, por decirlo de alguna manera la “mala”, se trataba de mi misma… que orgullo.

Abrí la boca para responderle pero…

Sucedió demasiado rápido que apenas logré darme cuenta de lo que había pasado; cuando reaccioné mis pies ya habían dejado de tocar el suelo y colgaban hacia abajo, eché un vistazo al fondo y una desagradable sensación se depositó en la boca de mi estómago provocándome nauseas y algo de pánico; hice el mayor esfuerzo por no concentrarme en ello, miré a Gabriel a los ojos tratando de distraerme de lo que había allá abajo, ya no vi la tranquilidad que antes lo había poseído, en su lugar había un profundo sentimiento de odio y rencor, ira corrompiendo las facciones de ese rostro casi perfecto y la sonrisa atractiva que en su momento me aturdió se esfumó por completo.

De mi garganta no podía salir ruido alguno, el aturdimiento y la sorpresa no me permitían gritar y pensándolo mejor no lo haría, sería yo quien tendría que salir sola de aquella situación, nadie volvería a salvarme, ya me había cansado de ser la damisela en peligro… fruncí el ceño algo molesta esperando que nadie decidiera despertar ahora o que algún profesor decidiera hacer su guardia nocturna por aquí; estaba a punto de reñirle cuando sus labios reclamaron por los míos, su sabor era tan exquisito y elocuente como había imaginado, tuve que hacer mi mayor esfuerzo para no corresponder aquel beso, que me recordó en algún momento los de Lud, fieros… apasionados, pero aún así no eran únicos como los de mi principito orgulloso… Yo seguía amando a Lud aunque me lo negara a mi misma una y otra vez, solo en mi fuero interno era capaz de admitir aquello.

No podía hacer nada por evitar que Gabriel me besara, el me tenía de los brazos y no quería siquiera moverme por temor a caer al vacío, me quedé quieta esperando a que terminara si corresponder en ningún momento, se trataba precisamente de él, de Gabriel Baroni y no podía sentir mas que un rotundo desprecio y asco…

De nuevo volvió a hablar y su voz fue el único sonido que se pudo percibir en la noche, ni siquiera el sonido de las criaturas nocturnas, de pronto era como si el resto del mundo se hubiera apagado, solo estábamos él y yo; yo esperando a la defensiva a que algo pasara, con mi corazón latiendo fuertemente dentro de mi pecho, presa de un pánico que no iba a demostrar. Un grito se ahogó en mi garganta cuando sus manos fuertes dejaron de hacer presión sobre mis brazos y me dejó caer, pero al siguiente instante me había tomado de nuevo, y mientras el se divertía yo estaba temblando de miedo. Caí bruscamente al suelo y me alejé de él arrastrándome pero pronto topé con una pared, estaba a su merced y mi cerebro no funcionaba lo suficientemente bien como para idear el mejor plan de escape, a partir de ahora actuaría siguiendo mis instintos de supervivencia mas que mi propia razón. También sabía que si era capaz de dejarme marchar yo no me iba a ir así como así pues me había ya humillado lo suficiente como para que deseara también una venganza y me provocó mas aún cuando de nuevo sus labios se juntaron con los míos, aunque fuera un instante muy corto eran evidentes los sentimientos que ese acto tan mundano mostraba.

Esperé a que me prestara verdadera atención de nuevo y pasé el dorso de mi mano sobre mis labios como si limpiara cualquier desagradable despojo que su beso me había dejado. Le dirigí una mirada hostil.

—No te vuelvas a atrever… —dije secamente entre dientes— Este podrá ser tu “juego” pero yo no soy tu juguete… ¿Qué es lo que intentas con esos besos tan… poco satisfactorios? ¿Te crees más hombre solo por hacerlo? Hasta en eso Alec te supera… —me pasé la legua por los labios al mismo tiempo que sonreía maliciosamente, si ya lo había provocado antes que mas daba seguir haciéndolo. —Si definitivamente eso de besar bien no es de familia, lo siento Gabriel, esa parte de la herencia no te tocó.

Me puse de pie con dignidad y me paré delante suyo escupiéndole a la cara, lo aparté despectivamente y me di la vuelta en dirección a la salida.

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Gabriel Baroni

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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Sáb Abr 17, 2010 7:21 pm

Sonreí con implacable satisfacción al entender esas miradas de odio y el sonido de su voz, la había provocado y ahora le tocaba a ella, eso lo sabia, la había humillado y era mi juguete aunque ella se esté negando, siempre lo seria, escuchar otra vez ese nombre al que tanto odiaba me daban mas ganas de acabar con su vida pero mi sonrisa jamás desapareció, era algo totalmente obvio que ni uno de los dos nos pareceríamos en nada, jamás permitiría esa desdicha, no caería tan bajo en parecerme en esa basura asquerosa recogida de un bote de basura, ese joven que me había echo la vida añicos con su presencia, me la pagaría bien caro pero ahora mi objetivo era esta señorita que mis ojos admiraban, me escupió en la cara y resoplé quitándome aquella baba de esa boca que ya había saboreado la mía, a si que la pequeña aun no tenia idea de con quien estaba tratando, y al parecer le gustaba el peligro, me acerqué a ella con paso firme y a zancadas para tomarla con una mano en su abdomen atrayéndola hacia mi cuerpo y con la otra sujete sus manos por su espalda, apretándola como si la fuera a quebrar y lentamente rocé con mi nariz su cuello fino y delgado sintiendo el exquisito aroma de su piel, esa fragancia denotaba a rosas y toques de todo que nos rodeaba, y llegué lentamente hacia el lóbulo de su oreja acercando mis labios y susurrarle con cuidado.

-mia bella fanciulla vendetta...

Sonreí con malicia sobre el lóbulo de esa perfecta oreja y le mordí un poquito, podía ser obstinado, podía ser un psicópata sólo cuando me provocaban, y esta jovencita se llevaría todo el crédito, no le explicaría mis palabras en italiano, ella lo vería con el tiempo o quizás ahora, de u otra orma entendería, una vez mas quise sentir el exquisito aroma que emanaba su piel y de su oreja subí hasta impregnarme en el aroma de sus cabellos, para luego soltarla y arrojarla como si ya no sirviera a la azotea, recuerdos vagos venían a mi cabeza en una ocasión que acosé de esta manera a una chica, y sólo llegaba al punto que eran dos una chica en el pasado y la que tenia tirada frente de mí.

Caí en la cuenta que ya me había sucedido una vez, pero lo había echo por un juego de niño ahora era diferente la acosaría hasta ya mas no poder, hasta que ella ardiera de rabia y de odio, no quería tener intenciones de estar enamorado de ella, de Alexia Maysonet, no lo estaría en esta ni en otra vida, me negaba rotundamente a eso, rechazando el amor que le tenia por el odio, albergando todo el odio necesario para aniquilarla, pensar en un plan, acercarla a mis redes y dejarla sin vida, era todo lo que mas anhelaba, el amor ya no era para mí, ese era un juego absurdo para los mas débiles, como odiaba el amor, pero amaba las bellezas que me rodeaban, precisamente las mujeres y la sangre vendita que poseían esos cuerpos esculpidos a mano por los mismos dioses, de todas las formas de hacer sufrir a un hombre la mas peligrosa era la de enamorarse de una mujer, pero eso no me sucedería porque no lo dejaría me obligaría a miles de manera de dejar de pensar en esta mujer, Alexia; retomando mis pensamientos sostuve mi sonrisa maliciosa entre mis labios y me acerqué una vez mas a ella tomándola de los hombros y la zarandee 3 veces mirándola con odio.

-cazzo cagna

Dije esas palabras de odio como si las estuviera escupiendo, maldiciendo, si fuera lo mas asqueroso que había saboreado en mi boca toda mi vida, porque ahora la odiaba, tanto como a mi hermano, me daba igual lo que sintiera ella, era la mas grande de mis deshonras haberme fijado en ella, y es que tampoco me había fijado si no que me había embrujado, eso lo tenia mas que claro; la volví a tirar con mas fuerza dejando de lado que ella se trataba de una mujer frágil tersa y suave como la porcelana, porque ella era diferente a todas las demás damas que había conocido en la forma como se comportaba se podría decir que le gustaba que la tratasen mal, como la escoria de este mundo así la trataría en momentos y en otros como la dama que demostraba en momentos.
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Alexia

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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Dom Abr 25, 2010 9:07 pm

Se acercaba a mí cada vez mas, mientras los segundos y los minutos consumían aquella noche, que antes, me había parecido completamente perfecta y que lentamente fue tomando las características propias de una pesadilla, de la cual me resultaba imposible despertar, por mas dolor que mi alma y mi cuerpo sintiera no era capaz de abrir los ojos a la realidad de la vida, seguía inmersa en aquel mundo horrible, en el terrorífico mundo de Gabriel Baroni.

El contacto de sus labios, de su piel fresca, de su aliento cálido y su aroma embriagante me quemaba cuan fuego ardiente de una hoguera. Él consumía mi ser con sus pecados y su maldad, él era ahora el monstruo dueño de mis preocupaciones, odios, rencores, temores… de todo aquello que se consideraba “malo”

Mi cuerpo temblaba bajo su tormentoso abrazo, se convulsionaba lleno de algo que consideré como miedo, presa de su locura y de todo lo malo que sentía contra Alec, lo provoqué lo suficiente como para que considerara la idea de matarme, y no dudaba que lo estuviera haciendo ahora, le había dado mas de las razones suficientes para hacerlo y estaba mas que claro que él era un enfermo mental, que se deleitaba con el dolor ajeno y que el color de la sangre al fluir de un cuerpo inerte le satisfacía a sobremanera, excitándolo… pero había otra cosa clara, yo no me dejaba matar tan fácilmente y él al parecer lo había olvidado, había dejado en penumbra nuestro último encuentro.
Las sílabas en un idioma extranjero que reconocí como italiano flotaron como volutas de humo en el ambiente y se perdieron antes de poder interpretadas, ni siquiera sonaron como una frase, para mí fue como un diálogo salido de alguna novela romántica del renacimiento.

Sentí su mentón entre mis cabellos, su respiración y su aliento chocar contra mi cuero cabelludo, me mantuve firme e impasible deseando que terminara pronto. De nuevo caí de costado sobre la azotea sintiendo mi peso y la fuerza de Gabriel contra mis rodillas, pero eso no era suficiente para derrotarme. Moví con cautela mi mano izquierda en busca de mi varita y no alcé la mirada, fingiéndome rendida.

Sus pasos resonaron huecos cuando de nuevo avanzó hacia mí, pero para entonces yo ya estaba preparada; sus manos como tenazas se cerraron sobre mis hombros y con odio irrefutable arremetió contra mí, nuevas palabras en ese italiano perfecto y cuanto mas odio se empeñaba en sembrar sobre sí mismo, mas satisfacción empezaba a provocarme; otra vez terminé en el suelo, escondí mi sonrisa lo mas que pude hasta el punto en que una risa escapó de mis labios, baja y simple se fue volviendo cada vez mas fuerte y eufórica hasta transformarse en una carcajada, alcé la cabeza y me aparté los cabellos de cara, le devolví una mirada burlona.

— ¿Ya terminaste? —pregunté entre risas.

Me puse de pie y seguí observándolo guasonamente.

— ¡Bravo, Gabriel! —Grité a los cuatro vientos —Excelente dramatismo, me dejas deleitada por tan conmovedor acto.

Me limpié una lágrima imaginaria con desdén y luego adopté de nuevo seriedad.

— ¿Qué pretendes con tus miradas de villano de teatro callejero? ¿Con las babosadas que estas haciendo? Lástima que no te puedes observar a ti mismo para que te des cuenta de cuan patético resultas a ojos espectadores… Y si crees que nada se paga en esta vida estás muy equivocado.

Saqué mi varita rápidamente apuntándole directo.

— ¡Expulso!

Lo lancé logrando derribarlo sobre el suelo, una de las muchas que me había hecho, me acerqué hacia donde había caído, mirándolo con desprecio y asco.

— ¡Crucio!

Dolor… era lo que él merecía… incluso más. Probablemente no debería usar una maldición imperdonable, y pensé detenerme pero encontré que hacerlo sufrir me satisfacía, me gustaba… mucho.

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MensajeTema: Re: ¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬   Jue Abr 29, 2010 9:46 pm

Caí rendido del dolor a la azotea quieto muy quieto, con mis manos en mi cabeza mordía mi lengua para no gritar, y es que el dolor provocado por un encantamiento imperdonable para mi eran jugarretas me gustaba mas como era esta muchacha, sonreía internamente casi como niño con su juguetee nuevo, con un dulce preferido, hasta que se termino el dolor, siseando lentamente, esto me era gratificante, no era con cualquiera a quien me estaba enfrentando eso lo tenia mas que claro, y abrí los ojos, podría decir que estos brillaban de admiración, por que ahora la estaba admirando, pero mas admiraba las estrellas en el firmamento, seria una noche muy larga, pesadillas pasarían por las cabezas de los demás y esta chica no descansaría en paz, ni yo menos.

Deguste sangre, me había echo una herida no muy grande ni tan pequeña en la lengua, gracias a la mordida, seguía pensando en lo extraña y maravillosa que era Alexia sonriendo con una enorme satisfacción, teniendo a si que sentarme y admirarla por completo haciendo una mueca de disgusto en mis labios y de repulsión como si fuera la cosa mas asquerosa, por fuera, pero por dentro de mi, ella era lo mas divino, jamás le demostraría a esta jovencita lo que sentía y si quería la engañaría, diciendo primero la verdad y luego mintiéndole con falsedades.


-increíble señorita Alexia, me a dejado con la boca abierta, pero… -la miré lo mas fijo posible lo mas que podían proporcionar mis ojos y sonreí con desmesurada maldad en mis labios perfectamente curvados.-se olvida que trata con un asesino…

Comencé a fingirle dolor con mi habilidad, yo estando totalmente compasivo, pero en mi mirada y mi corazón un odio implacable por esta mujer que no era tan sólo odio, era amor, sentimientos encontrados, pura mente encontrados, como lo era ella para mi, pura, llena de amor y de no maldad pero cobraba, porque como en sus labios había salido con esa hermosa voz, “Y si crees que nada se paga en esta vida estás muy equivocado”, ojo por ojo diente por diente, como me regocijaba al escuchar esas palabras de Alexia, todo se pasa en esta vida y es así, pero los “malos” no tenemos perdón alguno siempre seremos desquiciados, dementes, locos de este mundo injusto sin entender la satisfacción de algunos ni de otros, pero nadie exactamente era bueno, eran totalmente tontos, o neutros o simplemente “malos”, en términos de humanidad, y yo podía ser todo eso ese era mi mundo, pero no seria completamente feliz hasta que terminara mi gran cometido.

Me levante sin apoyarme de mis manos dejando todo el peso en mis piernas, sin quitar la mirada asesina de Alexia, y comencé a acercarme a ella, metí mi mano derecha al bolsillo de mi chaqueta y saque mi implemento de ataque mi varita, a medida que le infringía dolor la minara sin expresión, sonreí una última vez y tome su varita desprotegida de su mano, y con la mía dije:

-¡Expulso!

Haciendo lo mismo que me había echo ella, lanzarla lejos; dejé de infringirle dolor y tomada firmemente de mi mano su varita, con todas mis fuerzas la lancé fuera de la azotea cayendo quizás donde, sólo Dios sabia.

Cada palabra de esta mujer se quedaría grabada en mi memoria y me encamine lento a irme hacia mi habitación, no quería hacerla sufrir mas, no quería matarla ahora no podía matarla, no!, y eso me daba mucha rabia y para no volverme y darle unas cuantas quizás llegar a su muerte que me costaría y me gustaría, la deje olvidada lejos de mi, la había lanzado hasta el otro lado de la azotea, y no tenia su varita, a lo mejor le quedaba otra estrategia pero por ahora no quería mas, reponerse mentalmente seria lo mejor y que le haya quedado claro que yo, podía mas que estas simples cosas, y cada maniobra que haga haría que la admirara mas y ese odio ya no seria odio…
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¡¿Tú?! Creo que te equivocaste de lugar ¬¬¬
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