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 "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]

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Ludwig

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MensajeTema: "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]   Mar Sep 08, 2009 12:21 pm



"Buenas noches Ludito... Te dejo a ti la dosis de dolor extra, a ver si aprendes a no meterte más en mis temas familiares... byebye, Adiós basura..."

Con esas palabras sentí lentamente volver a mí la conciencia... Hubiera preferido que no fuera así. Por primera vez era consciente de cada mínima parte de mi cuerpo, y no se debía exactamente a ninguna nueva y renovante forma de mirar las cosas.
Si no, a que cada parte por ínfima que fuera se estaba quejando en este momento, ciertamente, no es la mejor de las ideas sobrevivir a una tortura llevada a cabo por un elfo oscuro, en especial si se trata de la reina.
Respire con dificultad, mi interior estaba sobre saturado de esencia oscura, haciendo que cada segundo lo único que viniera a mi mente fueran deseos de muerte, o si... Yo estaba más que deseoso de morir, pero la reina era cuidadosa en su trabajo y ella no se permitiría perder a su hijo sin haber intentado antes cada forma posible de matarme a mi sin matarlo a él por el camino, afortunadamente, o mejor dicho desafortunadamente para mi, tal practica todavía no hallaba solución...
Suspiré lentamente, absorbiendo el dolor que me causaba, tenía el dorso cubierto de heridas y ennegrecidos moretones por doquier, eso sin contar la oscuridad que abnegaba mis sentidos...
Quería volver a la inconsciencia, pero mi cuerpo estaba demasiado despierto para ello. Aun así mi mente encontró pronto su tan ansiada escapatoria, Alex... Ella, ella había logrado escapar... Me sentía tan aliviado de ello.
Aunque los sucesos de esta noche eran un nuevo recordatorio de que yo no podía permitirme estar con ella, ya no más, la única causa de que mi madre haya tomado saña a la pequeña Alex era que antes me había pillado a mi pensando en ella... Ese era un error que difícilmente me permitiría por segunda vez... Aunque ahora ¿Sería muy malo para mí pensar en ella... ahora que estaba seguro nadie se me volvería a acercar?

Lentamente los recuerdos se escurrieron a mi mente inundándola y borrando las huellas del dolor...
Alex cerrando los ojos, Alex sonriendo, Alex sonrojada... Alex, Alex, Alex, Alex...
Alex, su bello rostro inundado de dolor, sus hermosos ojos rebosantes de lagrimas, Alex destruida...
Antes de tener un sólo aviso de ello, las lagrimas, las mismas lagrimas que en mi recuerdo veía correr por las suaves mejillas de Alex ahora recorrían las mías.. La extrañaba, la extrañaba tanto que su ausencia era un duro peso en mi pecho, y ya no me veía capaz de mentirme más a mi mismo, Alex, yo era tan malo para ella, nunca más podría acercarme, nunca más la vería enseñarme ninguna de sus dulces sonrisas, nunca más....
Mis ojos cristalinos en lagrimas subieron al cielo, la luna y las estrellas estaban allí, mas, su luz no me alcanzaba, no había luz de estrellas para mi, sólo sombra... Y no me importó, no importaba que vida careciera de luz, la única luz que yo deseaba se había extinto hace bastante tiempo para mi...

Esta noche lo único que deseaba, lo único que de verdad aliviaría a mi corazón y suavizaría toda la oscuridad externa, era una fantasía... Una fantasía a la sombra de las estrellas...
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Alexia

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MensajeTema: Re: "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]   Jue Oct 01, 2009 12:01 pm



Tendida sobre la humedad de suelo y sumida en mis pensamientos y en los recuerdos que jamás volverían, no había sentido transcurrir el tiempo, pero las estrellas no se encontraban en el mismo punto que antes, al igual que la luna, y el cielo su color cambiaba conforme cada segundo pasaba, la noche inevitablemente envejecía para dar paso a un nuevo día, pero aún faltaban varias horas para el amanecer; podría haberme quedado para siempre observando el firmamento cambiar sus tonalidades yo no tenía prisa alguna, era como si hubiera olvidado que fuera de las paredes arboladas y cruzando el mar me esperaba algo, aunque no estaba segura de que me esperaba pues hacía mucho que todo se había vuelto monótono, tan vacío que daba igual a donde fuera; pero en lo mas profundo de mi ser, cavando mas allá de mi subconsciente sabía que tenía que volver a Greenwitch ya que tampoco me apetecía que los elfos oscuros reaparecieran para terminar lo que habían comenzado, no tenía miedo a la muerte pero mi maldita persistencia y orgullo harían que intentara enfrentarme otra vez con aquellas criaturas de belleza tan devastadora como sus almas corrompidas, aun sabiendo la desventaja y sería doloroso, se suponía que el final debía ser apacible, tranquilo… ya no quería sufrir.
Con el deseo más nulo de luchar por mi supervivencia me puse de pie y enjuague las últimas lágrimas que se habían quedado en mis mejillas, ya no sabía exactamente cual era la causa de mi sufrimiento ¿el rechazo de Lud? ¿Su ausencia permanente? Únicamente estaba conciente de que tenía que ver con él, cuanto añoraba poder olvidarlo, no desearlo desde la distancia, no sentir envidia por mi hermana cada vez que los veía juntos, aquello último era mucho mas doloroso pues era como verme a mi misma poseyendo algo que jamás tendría…
Solo dentro de mi podía ser capaz de aceptar que seguía amándolo, que en el momento que marchó se había llevado lo que necesitaba para sobrevivir, Ludwig era el dueño de mis tormentos así como también el dueño de mi corazón, y siempre el amor de mi vida aunque yo no el de la suya… cosas que suceden. Las palabras del elfo Kouran habían albergado esperanzas por instantes muy cortos pero estas se esfumaron junto con él como si jamás hubieran estado ahí, ahora se me antojaban amargas y falsas, mentiras terribles y subyacentes.

Seguí caminando a trompicones por los difíciles senderos estrechos del bosque; la luna y su luz desaparecían cuanto mas profundo me adentraba al corazón de este y mis ojos apenas podían percibir lo que se hallaba delante de mí, mis pasos provocaban ruidos escalofriantes que hacían estremecer mi piel, no tenía idea de a donde estaba yendo, la sensación de estar perdida estaba presente pero una corazonada me impedía cambiar de rumbo.
Entonces, escuché un gemido lastimero que me erizó los vellos de la nuca, me detuve en seco para escuchar mejor, contuve la respiración y escuché mi corazón golpear con fuerza dentro de mi cuerpo… nuevamente un quejido de dolor se adueñó del silencio, sonaba similar a un animal gravemente herido… o en su defecto un ser humano. Mis extremidades comenzaron a temblar de pavor y me sentí aterrada por la desafortunada criatura que sufría en algún lugar cercano, no tenía nada que ver conmigo, yo debería seguir mi camino pero un par de pasos mas y otro sonido que anunciaba el dolor que sucumbía su cuerpo me hizo detenerme, no podía dejarlo allí sea lo fuese; podría ser alguna trampa por supuesto pero no pensaba en eso realmente. Me abrí paso entre la maleza para buscar algo o alguien…
Las piernas se me paralizaron y mi corazón se detuvo un momento para de nuevo empezar a golpear con mas fuerza, me puse a temblar y caí de rodillas, me llevé una mano a la boca respirando con dificultad y lágrimas de terror, miedo y angustia se escaparon de mis ojos…
Me sentí atrapada en una pesadilla cuyo escenario es un fondo oscuro y donde todas las calamidades danzan en derredor tuyo; me arrastré hacia su cuerpo y observé su deplorable estado, débil, incluso al borde de la muerte. Parecía una hermosa planta que empieza a marchitarse, no había perdido su bello aspecto aristócrata pese a las heridas que tenía en el rostro y su torso desnudo, Ludwig parecía indefenso, por primera vez la fortaleza y arrogancia propias de él se habían esfumado dejando a la deriva a un verdadero ser humano…
Me acerqué más y vi su rostro cristalizado por lágrimas, aquello rompió mi corazón pero no de la forma en como lo había partido antes, esto era diferente… pasé cuidadosamente mis dedos por sus mejillas limpiándole el rostro con cariño.
—Lu…Lud-wig—pronuncié con voz entrecortada y su nombre desgarró mi garganta, se había quedado ahí guardado por mucho tiempo y volver a salir de mis labios con los sentimientos verdaderos que acaecían en él fue un tormento
Una voz profunda y cruel en mi conciencia me gritó que debía dejarlo ahí, morir… venganza… tal vez matarlo con mis propias manos aunque fuera el acto mas grande de cobardía, él era mi enemigo y un monstruo que debía regresar al infierno de donde había salido. Cerré mis ojos con fuerza y le apunté con mi varita directamente al corazón reteniendo dentro de mi boca la maldición asesina.
Mátalo… mátalo… no merece vivir… mátalo. Es un monstruo…
La varita tembló sobre mi mano y se deslizó sobre mis dedos cayendo limpiamente en el suelo, no podía hacerlo…
—Los monstruos no existen…—susurré para mi misma entre sollozos—no existen…
Ignoré aquella voz que rompía en mi cabeza gritos de venganza y dejé que el fuego del rencor me consumiera por dentro, me acerqué nuevamente a él acariciando la piel de su rostro.
—Lud… por favor no me dejes… te necesito…—le supliqué—quédate conmigo.

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Ludwig

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MensajeTema: Re: "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]   Jue Oct 01, 2009 3:15 pm



¿Cuando acabaría el tormento?... ¿Cuando dejaría de doler mi alma?... Ya no lo soportaba más, la carencia, la soledad... El dolor. Todo se arremolinaba en torno mío y pareciera no haber una salida a todo aquello, cada vez más profundo, cada vez más oscuro, sin escapatoria....
Mi existencia era un túnel sin salida, sólo el dolor me hacía sentir completo, porque ese era mi destino, nada podría tener, nada me pertenecía... Había nacido siendo un monstruo y un monstruo sería por siempre.
¿Hace cuanto había comprendido ya esa realidad? nada podía hacer con lo que me había tocado, no había un futuro, no había luz... Oscuridad eterna ¿Y alguna vez creí sentirme feliz con ello?
Si, habitualmente puedes vivir con sed sin conocer el agua, pero ¿si ya probaste la frescura? ¿La salvación?... Entonces luego estas destinado a pasar toda una vida sufriendo por la sed.
Sed de amor...
Sed de esperanzas...
Sed de un futuro...
Pero eso no era para mí, tenía que recordar... Recordar que la única luz para mí estaba prohibida.
Alex no merecía algo como yo, ella merecía el cielo y las estrellas. Aun más que eso, y yo no era nada, no soy nada. Un siervo de la oscuridad, un monstruo que no eligió serlo...

El viento soplaba suave y su presencia rozando mi piel traía de vuelta el ardor, entonces recordaba que mi alma y mi corazón no eran los únicos destruidos, también mi cuerpo era patético.
No era capaz de levantarme, no era capaz de desviar la vista del abismo oscuro que se extendía frente a mi, extrañé algo... ¿Donde estaban la luna y las estrellas? ¿Tampoco ella querían mi compañía?
Estaba bien... Era parte de mí, no moriría... Mañana vendría otro exquisito día de agonía, y luego le seguiría otro, y otro... Era lo lindo de una tortura, no podías morir, no existía el descanso, ellos no eran mis opciones.
Lejos, lejos de donde me hallaba las hojas crujieron indicando los pasos poco silenciosos de alguien en la espesura.
¿Ayuda?
No podía pedirla, los profesores no me podían ver relacionado de ninguna manera con los elfos, y más aun, no soportaría que nadie me mirara así. Mi orgullo no lo soportaría, sin contar con la probabilidad de que alguno de mis queridos hermanos haya regresado por más... Entonces yo no le daría la satisfacción de verme llorando por ayuda.
Quise limpiar las lágrimas que se habían derramado por mis mejillas al recordar a Alex... Alex... Sin poderlo evitar más lágrimas siguieron a las primeras, no las podía detener, no las podía arrancar de mis mejillas. No tenía fuerza, no era nada, nada más que un patético estropajo.
Cuanto me alegraba que Alex no tuviera que verme en estas condiciones...

Entonces, como si mi corazón deseara llevarle la contraria a mi mente, demostrarme que no hacía más que mentirme a mi mismo, una mano salida de la nada, una suave y calida mano limpió mis lágrimas, seguida de la voz que me robaba el sentido... Lo único que deseaba escuchar en esta noche de penumbras y esperanzas vanas.
-Lu...lud-wig- su voz apenas audible resquebrajo toda la paz que a pesar de mi sufrimiento me inundaba, ¿Era una ilusión? ¿Mi mente fantasiosa jugándome una mala pasada? ... Quise creerlo, quise que fuera así... Ella no podía estar aquí, el destino no podía ser tan cruel, estar tan ensañado conmigo de poner a la única persona en el mundo que me interesaba en peligro... No era justo.
Pero... era real, las cosas nunca habían sido justas para mi. El destino me dejaba vivo para que poco a poco experimentara todos los tipos de muertes que podría experimentar uno antes de morir definitivamente...
Si algo le pasaba a ella por mi culpa, mi corazón estaría muerto...
Quise alejarla, alejarla del peligro... no obstante las palabras se quedaron en mi boca, a sabiendas de ser rechazadas.
Mi hermosa dama era tan dulce, tan valiente... Seguramente no habrían palabras en el mundo que la obligaran a ir donde ella no quería, no habían palabras que se enfrentaran a ella...
Logré enfocar un poco de mí vista rota a fin de enfocar su rostro, su hermoso rostro la vi arriba de mí. Mirándome hacía abajo con desprecio y apuntando a mi corazón, su corazón pues sin quererlo en absoluto ahora este ya era suyo, con su varita… ¿Me iba a matar?

Extrañamente una semi-sonrisa se extendió por mi rostro, si... Ella era la única que me podría salvar, y así salvarse.
Ella tenía que acabar conmigo, por su bien, por el mío, porque nuestro amor era imposible... Y era demasiado doloroso mantener la esperanza de algo que jamás ocurriría.
Sin embargo, segundos después dejó caer la varita, su mirada se llenó de amor y desesperación y ella se arrodilló a mi lado... "los monstruos no existen"...
Pero si que existían, yo era uno... Por mi causa ahora sus mejillas yacían empapadas de lágrimas que no deberían estar allí ¿Porque no me mataba?
Pero en lugar de maldiciones más lagrimas bajaron corriendo por sus mejillas. Alocados, crueles recordatorios de mi maldición, sería yo quien hiciera sufrir al ángel...
Y sus palabras, sus palabras destrozando mi alma más de ser posible... ¿Como podía desear que me quedara?

La respuesta era clara, tan clara, real e imposible que me destrozaba hasta el último átomo de mi alma y mi cuerpo.
Ella me amaba, me amaba de ser posible como yo a ella... Y eso era lo más injusto de todo, porque mientras yo viviera mi inevitable sufrimiento siempre la dañaría a ella... ¿Porque ella me amaba aun? ¿Acaso de nada había servido todo el sufrimiento por el que nos había hecho pasar a fin de que me olvidara… de que me odiara?
Y de nuevo... no era justo, pero en mi mundo no existía la justicia.

Saqué energías de reservas olvidadas para levantar la mano y acariciar su mejilla despejado de allí las lágrimas. A pesar de todo el dolor, toda la injusticia... sonreí, nunca un drogadicto es más feliz que cuando esta consumiendo su droga. Aunque luego esta le haga daño hasta el punto de matarlo.
Mi pulgar se deslizó suavemente por su mejilla, mi mirada repleta de absoluta adoración. Mi otra mano se levantó lentamente, hasta alcanzar su pecho, donde debería estar su corazón, donde estaba su limpio corazón.

-Siempre, siempre tuyo... para siempre aquí- le susurré apenas, mi voz quebrada mientras presionaba su corazón. Lo que iba a hacer ahora confirmaba el monstruo que era, mi egoísmo era lo único que nos traería la salvación a ambos...

-Alex- la palabra salió con una fuerza inusitada para mi condición.
-Amor... Mátame- la petición estaba colmada de patética suplica y doloroso amor. Era lo único que podía hacer por ella, ella era la única de quien la muerte tomaría un sabor dulce. Porque de ella cualquier cosa sería aceptaba con felicidad, con facilidad…
Y mi muerte, sería lo único que la salvaría a ella de la destrucción a la que yo me acercaba a pasos agigantados... Ella tenía que matarme.
Finalmente había dado con la solución, la única escapatoria.
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Alexia

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MensajeTema: Re: "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]   Sáb Oct 03, 2009 6:30 pm



Su sufrimiento se había hecho mío y no soportaba el dolor por el que estaba pasando, mi corazón lloraba lágrimas de sangre y temía lo que fuera a pasarle, antes la vida sin él era difícil pero sabía al menos que estaba en algún lugar del universo, que aunque lejanos ocupábamos el mismo espacio y pertenecíamos al mismo mundo físico, sin embargo, si se iba para siempre la vida no tendría ya mucho sentido.
No podía controlar mi llanto, desesperado… patético, me sentía completamente ridícula al llorar frente a él, era como si todas las lágrimas que debía derramar a lo largo de el tiempo que no había podido estar a su lado hubieran esperado hasta este momento; no quería ser débil pero no desmoronarse ante la marea crecida era como intentar tapar el sol con un dedo.
Las únicas expectativas que tenía en este momento eran presagios terribles, su pérdida era mas tangible que nunca… y mi alma, mi mente y mis principios me decían que terminar con él era lo mejor que podía hacerle al mundo, pero mi egoísmo personal era mas grande que cualquier deseo de justicia, nadie ni nada había sido justo conmigo, no veía la razón de porque yo tuviera que serlo, una gran batalla se desarrollaba en mi interior, una lucha entre el bien y el mal… ¿siempre debería de triunfar el bien?

Lo vi moverse con dificultad y una oleada de alivio recorrió mi cuerpo aunque aquello no significaba mucho, pero era una leve esperanza de que aquel no era el final…
Pronto un cosquilleó helado recorrió mi mejilla y me hizo estremecer, bajé la vista y atisbé una sonrisa dulce en su rostro, la sonrisa mas hermosa que le había visto utilizar jamás; no creía que pese a todo tuviera la voluntad de sonreír de aquella manera, le devolví el gesto recordando como sonreír de forma espontánea y sincera…
Tomé su mano entre la mía besándola con cariño y deseo.
—Sí Lud… siempre aquí… siempre vas a estar en mi corazón, no importa lo que pase…—balbuceé en respuesta a sus palabras aún sonriéndole y limpiándome las lágrimas porque no quería que me viera así.
Estaba haciendo todo lo contrario a lo que me había propuesto no hacer desde que lo vi en brazos de mi hermana, desde que decidí que él no debería pertenecerme y que yo jamás le pertenecería a él, éramos dos personas completamente ajenas cuyo destino no era el mismo y tendíamos que vivir con la condena de estar lejos el uno del otro, era para mí doloroso mas no sabía si sentía lo mismo por mí, él se había encargado de afirmar lo contrario muchas veces, sin embargo ahora estaba haciendo lo contrario; empecé a preguntarme si era otro de sus juegos sucios y engañosos, pero lo que veía en su mirar me afirmaba que me quería casi de la misma forma que yo a él, en sus pupilas se reflejaba a pesar de lo oscuras que estaban, un amor como nunca antes pude ver en él.
Lo más sensato sería que lo odiara, pero ¿Cómo podría odiar a la única persona que de verdad amaba?
Tal vez lo odiaba, pero, el odio que sentía por él no era tan grande como el amor que le tenía…

La sonrisa ligera y nerviosa que cruzaba por mi rostro en esos momentos se borró cuando tras mi nombre y sus delirantes fantasías me pidió algo que yo no podría hacer ni en un millón de años, algo que me llenaba de terror y me provocaba las mas terribles pesadillas… si las pesadillas que llegaron tras su partida, aquellas que habían sido provocadas por mi odio inquebrantable y mi orgullo destrozado… una parte de mí quería aniquilarlo con la crueldad que se merecía, mientras la otra lloraba por su pérdida permanente.
Una imagen tan clara como agua pura se tornó de colores oscuros manchados de sangre en mi mente, era dulce, deliciosa… y la satisfacción fue sentida entre sueños, la libertad y la facilidad con que uno podía acabar con una vida ajena se me antojaban maravillosas…

Aterrada de mis pensamientos solté su mano y me alejé de él lo suficiente como para asegurarme que no le haría daño, pateé la varita lejos y me crucé de brazos asegurándome de no volverme yo la amenaza.

Solté un grito ahogado y exhalé aire como si hubiera estado debajo de un agua turbia y hubiera tenido que contener mi respiración hasta que dañase mis pulmones; cerré con fuerza los ojos y negué enérgicamente la cabeza al mismo tiempo liberándome de aquellas terribles imágenes.
—No… yo… no… ¡No! Como… como se te ocurre… no vuelvas a pedírmelo—le dije con voz frenética y estrangulada— tu… vas a estar bien, no sabes lo que dices… te llevaré al colegio de regreso, y… y… la profesora Mackenzie te curará… y volverás a ser el mismo idiota de siempre…—intenté bromear pero no tenía ánimos de reírme— pero vas a estar bien…
Terminé de parlotear para mi misma, tratando de convencerme más a mí que a él.
Respiré hondo varias veces para calmarme y cuando estuve segura de que cualquier indicio de locura sádica se había esfumado me acerqué cautelosamente hacia él, me quedé a su lado suplicándole con la mirada que no volviera a pedirme eso, que se quedara conmigo…
Y después de otro debate mental me decidí a hablar de algo que iba contra mí misma, pero que era la pura verdad.
—Escúchame—dije en tono amenazante—si tu… si tu te… mueres, me voy contigo… yo no soportaría vivir en un mundo donde se que tu no estarás, no vale la pena… si mueres hoy, yo también.
Dudosa me incliné hacia él y rocé sus labios con los míos en un muy corto beso.

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MensajeTema: Re: "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]   Lun Oct 05, 2009 1:17 pm



Observé pasivamente el dolor de Alex, cada lagrima derramada se clavaba en mi esencia como una daga, un peso del que jamás me podría exculpar. Su dolor era mío, al igual que el mío suyo.
La solución encontrada estaba allí, presente a ser usada, y no permitiría que Alex se precipitara al abismo conmigo. Con cada palabra que salía de su boca, cada negación, deslizándose cautiva por el aire nocturno aumentaba con manía mi determinación.
Cuando la decisión de morir aquí y ahora en manos del ser que mas amaba se adueñó de mi corazón y mi mente, la calma ya totalmente perdida se hizo un hueco en aquel triste panorama. Mi mente enloquecida desde que la presencia de Alex había irrumpido en el claro se tranquilizó, cristalizándose lentamente, congelándose... dándome a pesar de mi penosa condición la claridad de pensamiento necesario para alejarla completa y definitivamente de mí.
Estaba listo para debatir, para usar cualquier arma a mi alcance a fin de conseguir lo que me proponía. Entonces Alexia dijo aquello, aquellas palabras prohibidas, aterradoras... Que enlodaban el único camino que seguía abierto para los dos, que arruinaba el único camino que no estaba cubierto de zarzas desgarradoras de almas...
Mi frialdad mental se chamuscó tan rápido como vino, dejando todos mis sentidos en hiel, irritados en absoluta furia.
Apenas podía pensar.... Y aun así la furia me dotó de una energía antes no poseída, tan llameante y viva que ni siquiera sentí nada cuando Alexia me besó, nada más que el irracional y violento terror que me habían causado sus palabras, su amenaza, su declaración.
Mi cuerpo se movió casi por si solo, ignorando deliberadamente todos las infinitas señales de dolor que el mismo envió enseguida a mi mente.
Mis manos tomaron con violencia las muñecas de Alex probablemente dañándola en el camino, mi cuerpo se abalanzó sobre el suyo cubriéndolo pero no aplastándolo, mis ojos furibundos hasta la locura clavados en los suyos cuando solté una febril carcajada.
-¿Así que quieres morir por mi pequeña? ¿Tan poco aprecias tu vida que la malgastas por un monstruo?- casi le grite, la voz saliendo a duros golpes, nada de delicadeza... Solo la furibunda convicción de hacerla retractar sus palabras.
-Si es por eso yo te mataré a ti... ¿Eso quieres alexita? ¿Quieres que te mate?.... Porque es simple, mueres tu o muero yo... - mi mirada la taladró desdeñosa - Y no creo que quieras morir ¿Cierto?.... ¿o estarás conforme con morir si antes te doy un par de caricias? ¿Eso estaría bien acaso?- Mis ojos bajaron por su cuerpo recorriéndolo con lujuria, mi lengua se deslizó por su cuello, de manera degradante, depravada... La desesperación me colapsaba, quitándome poco a poco la coherencia de la que ya casi carecía. Sabía que estaba haciendo daño a Alex, pero aun así no lograba ni siquiera reaccionar ante ese hecho, sólo quería sacar sus palabras de mi cabeza, que dejaran de torturarme con su insistente eco en mi memoria.
Volví a clavar mis ojos en los suyos, entonces mi reflejo en ellos me paralizó... Yo... ¿Que estaba haciendo? la furia me abandonó tan rápido como la energía que esta me había proporcionado, y mi cabeza se hundió en su hombro, mientras mi cuerpo entero se estremecía de terror, me quedé un buen tiempo allí. Respirando agitadamente, temblando de pies a cabeza, tan aterrado como un pequeño niño que no lograra encontrar a su mama en un lugar frío y oscuro.
No era capaz de encontrar mi voz, y el silencio se adueñó del lugar... Un silencio que no podía ser llenado con palabras. Mis brazos que ya apenas sostenían mi peso sobre Alex, bajaron enrollándose en su cintura, me recosté junto a ella, mis brazos en su cintura aun temblaban y mi rostro seguía oculto en su hombro. Finalmente encontré mi voz...
-Si vuelves a decir algo como eso voy a enloquecer... Sólo no lo repitas, yo... Necesito saber que aunque no exista salvación alguna para mi tu seguirás acá aun cuando yo ya no este...- finalmente levanté mi rostro para observarla profundamente, llenando de significado y peso mis palabras... Hablaba en serio, haría lo que fuera, lo que fuera porque Alex lograra olvidarme y seguir con su vida, Aunque aquello me destrozara y fuera la peor de las torturas posibles, yo lo haría, lo haría todo porque ella dejara de sufrir…
-Yo... haré lo que sea necesario para que me olvides, sólo dime que... que necesitas para que tu corazón comprenda lo poco conveniente que soy.... -Levanté mi mano y la deslicé por su mejilla, deleitándome con su tacto probablemente por ultima vez, Quería grabar cada facción suya para siempre en mi memoria, cada rastro sensorial debería quedar en ella por siempre, su voz dulce, su olor suave y meloso, el hermoso color de sus ojos… la exquisitez de su tacto.
Seguí hablando, clavando con insistencia mis ojos en ella, dándole a entender cuan seria era mi oferta.
-Dime que y yo lo haré… Lo único que no puedo ya es encontrar un modo por mi mismo, lo intenté todo y he terminado tan sólo dañándonos a ambos… Sobre todo a ti, así que ahora dime. La única escapatoria que ven mis ojos es que me mates, no estarías haciendo mal en lo absoluto, sería lo correcto, no soy bueno… Y soy probablemente más malo de lo que imaginas. He matado, he torturado… Y todo eso sin un sólo remordimiento. Estaría haciendo un bien si me mataras. Pero no permitiré nunca que la muerte llegué a mí si luego de la mía vendrá la tuya… Por tanto, dime que hacer para que me olvides… que hacer…- las palabras se perdieron en mi boca porque ya no me quedaba energía para decir nada, un suspiró escapó arrastrándose cansinamente y mis ojos se cerraron… Estaba tan cansado… Que bueno sería dormir… Pero no, antes tenía que escuchar la respuesta de Alex… luego si es que acaso pedirle que me dejara sólo y empezar inmediatamente a hacer lo que ella me había pedido, sin importar cuan contrario a mis deseos fuera.


(sorry sorry!!! anoche me tuve q ir a dormir temprano y hoy no tenia nada nada de inspiracion... perdooon T_T ...eso ^^)
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Alexia

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MensajeTema: Re: "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]   Mar Oct 20, 2009 3:46 pm



Un mar de emociones abnegaba mi ser mas profundo, los sentimientos encontrados confundían mis ideales impidiéndome ver con claridad el camino correcto que debía seguir, pero, aunque este se abriera paso libremente frente a mi las inseguridades eran mi mayor obstáculo, quería aquella alternativa mas simple, quería lo que con facilidad se podía alcanzar, sin embargo no había camino fácil, no existía; todo lo que ahora me rodeaba mañana no significaría nada, este bosque en sus penumbras guardaría para siempre los secretos de este último encuentro, las palabras pronunciadas con el amor mas sincero y las verdades mas oscuras de cada uno.
Ludwig era mi única maldita obsesión, lo amaba y nada cambiaría ese sentimiento aunque el no sintiera ni por mínimo o que yo sentía por él y dolorosamente lo comprobé cuando no vi el reconocimiento en sus ojos ante aquel fugaz beso, su mirada antes dulcificada se volvió fría, ausente y se sustituyó instantáneamente por el fuego de la ira, de un momento a otro había cambiado.


“Una hibridación fallida… lucha constantemente consigo mismo”


Era tarde para alejarse, me quedé inmóvil sin anticipar lo que se proponía, simplemente todos mis pensamientos estaban nublados, en shock y nuevamente me convertí en la patética presa del monstruo que se escondía en el alma de mi Ludwig.
De un instante al siguiente estaba a merced de la furibunda bestia, tendida en el suelo, observándolo desde aquella posición con la súplica de un mendigo, pero no suplicaba por mí, suplicaba por él.
La fuerza de su agarre dañaba mi cuerpo y las burlas esclarecidas con sorna dañaban mi corazón mas de lo que ya estaba dañado; en aquella furtiva mirada hallaba el principio de mis miedos y el terror que había dejado en su paso por mi vida, vi en aquellos ojos la maldad rondando, pura y omnisciente, una maldad escondida en la belleza de un cuerpo… como un elfo oscuro.
¿Morir… por él? Tal vez era un buen trato, incluso noble y tentador, una buena forma de terminar con el sufrimiento que ya no quería que formara parte de mí, además si era mi vida a cambio de la suya… no era, de ninguna manera la forma mas correcta de dejarse seducir por la engañosa muerte, un comportamiento propio de cobardes pero ya no quería prolongar mas mi sufrimiento, ni el de él.
La respuesta afirmativa se desvaneció de mis labios cuando con deseo degradante y asqueroso recorrió su mirada cada parte de mi cuerpo como si fuera un objeto sin valor, de importancia nula, creado para la diversión del ser superior, con una sola utilidad; ni siquiera en ese momento sentí miedo aunque no supe exactamente que sentí y como se interpretaba el latido de mi corazón o el temblor de mis miembros bajo la presión de su cuerpo masculino, me había quedado estupefacta e inmóvil y la mirada perdida en el ocaso de lo que me negaba que era verdaderamente Ludwig: un monstruo.
Cerré los ojos y moví mi cabeza hacia un lado cuando su lengua se deslizó calidad y húmeda a través de mi cuello asqueándome en el camino.
El dolor y la desesperanza provocaron que de mis ojos una lagrima silenciosa rodara por mi rostro hasta morir en el marchito lecho de hojas; me volví de nuevo para observarlo y entonces se derrumbó con penuria, la fuerza que lo había poseído repentinamente le abandonó regresando a mis brazos aquel ser inocente y frágil, un pequeño niño.
Su respiración al igual que la mía se escuchó entrecortada… cansada y lentamente mi fuerza contenida en la rígida posición que me obligó a adoptar se fue desvaneciendo lentamente al volver la seguridad y estar casi convincente de que el acceso de furia se había disipado por completo.
Su cuerpo tembloroso se quedó junto al mío proporcionándome un calor especial a su tacto dulce en contraste con las desagradables caricias de antes, abusando de su momento de debilidad dejé que se quedara ahí, estrechándome en su abrazo, me sentía protegida a su lado y eso me agradaba de forma prohibida.
Cerré los ojos como si deseara dormir eternamente a su lado, vivir aquel trozo de sueño por siempre, amando en silencio, un silencio propagado desde cada rincón del claro, irrompible y sereno acallando todo insulto, toda culpa y grito sulfuroso. De pronto, fue su voz la que terminó con el sueño hermoso de esta mentira, desgarrando con cada palabra suya la luz pura en que nuestra paz nos tenía envueltos, provocando el estallido de una nueva guerra de muerte y olvido. Negué con ahínco cada una de sus palabras, negué sus estúpidas alternativas de solución y las interrogantes llenaron mi mirada.
-¿No comprendes a caso que me estas pidiendo imposibles?-pregunté tranquilamente cuidando que mi voz no sonara exaltada para no perturbarlo nuevamente-¿Porqué insistes con lo mismo? He intentado seguir, he hecho todo lo que he podido para que salgas definitivamente de mi corazón, para no sentir lo que siento; no sabes cuanto deseo ódiate pero ya me cansé de intentarlo pues cada vez que creo haberlo logrado vuelves a mí, y lo nefasto que sembró el rencor en mí no importa más.
Mis brazos hasta entonces tendidos sobre el suelo, abiertos a cada lado, se movieron con cautela para abrazarlo y sentirlo suave y cálido, quizás por última vez.
Solté un suspiro y continué.
-Lud… wig… entiende que no hay poder humano o poder mágico que me haga dejar de amarte, lo siento. –Alcé la mirada al cielo observando con ensueño las estrellas y la luna-…en una noche… como esta…-divagué hurgando en el baúl de los recuerdos-No se cuando fue el momento en que me enamoré de ti, solo sé que ese instante fue el mejor momento de mi vida y no quiero olvidarlo, no quiero, no me pidas terminar con lo que mas amo, no me hagas deshacerme de la mitad de mi alma, de ti. No te preocupes por mí, no te ates a mí de ninguna manera, no me perteneces yo lo entiendo y no puedo obligarte a que estés conmigo, yo entiendo, yo acepto tu decisión, no te sientas obligado, yo fui la que cometió el error de ver mas allá de lo que no era.
Disfruté la caricia delicada de su mano que terminé tomando, besé sus dedos y luego los entrelacé con los míos.
-Tiene que haber otra solución, la encontraremos juntos si tu quieres, pero no me pidas que te mate, no eres malo… él lo es, tu sabes a que me refiero.
Acaricié su cabello sucio y desgreñado con la mano libre que tenía y me incliné cuidadosamente besando su frente, mustiando el último te amo que le dedicaría en esta vida.

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MensajeTema: Re: "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]   Vie Oct 30, 2009 8:52 am



Alex, mi valiente Alex...
Nuevamente menospreciándose a si misma, y por otra parte ¿que esperaba de ella? supuestamente la cambié por su gemela, la he maltratado una y otra vez y sin palabra o explicación alguna pretendo que me entienda... tanto daño, tantas mentiras, tanta… suciedad.

Esta situación idílica era un sueño incorrecto, una fantasía que no debería haber cobrado vida, y que sin embargo era tan necesaria... que sin ella alguno de los dos habría terminado por morir...
Porque no se podía negar lo innegable, nos necesitábamos, nos habíamos vuelto lenta e irrisiblemente uno adicto al otro, yo ya no soportaba el día a día sin su mirada iluminando mi alma, sin su sonrisa dotándome de calidez inusitada... Y aunque no sabía que veía ella en mi, en un monstruo, tampoco ella era capaz ya de sobrevivir sin mi sórdida presencia...

Todo podría haber sido tan distinto, el destino podría habernos regalado un destino mejor, podría haber sido amable y regalarnos lo único que deseábamos poder hacer sin daño ni restricciones, pero aquello no era posible. Aunque Alex no lo sabía, aunque Alex no lo entendía... no era posible que yo estuviera junto a ella, y no sólo porque mi presencia en si misma era nociva, sucia... poco merecedora de cualquier cosa que desinteresadamente me quisiera dar ella, por muy irrevocable que fuera el regalo. Si no, que nos era imposible estar juntos por las mismas circunstancias, por la misma vida. Éramos de bandos opuestos, yo ayudaba en una conspiración destinada a destruir el mundo como era conocido... y ella... Probablemente ella los salvaría a todos aun a precio de su propia vida si le fuera posible... siempre tan noble…
Yo no lo iba a permitir, no podía dejar que ella se metiera donde jamás debió estar, y por mucho que la amara, nuestro amor aunque intenso... nunca pasaría de ser un imposible... un bello sueño concebido una noche sin luz de luna.

Suspiré con una sonrisa amarga en mis labios, luego de mis reflexiones estaba claro que no podía morir, tenía aun mucho por hacer... Tenía que mantener a Alex a salvo... A salvo y lejos de mí.
Y no obstante no sería capaz de volver a alejarme de ella si antes no le decía todo lo que sentía, y le hablaba por una vez con la verdad (aunque fuera sólo una parte de ella). Y al fin, en esta noche en que las fantasías prohibidas se hacían realidad... ¿Que mas daba seguir un pequeño impulso más?

Recibí aquel calido y casto beso en mi frente como si fuera un odre lleno de agua en el desierto más árido, debía haberme conformado con eso, debía haber sonreído y haber callado. Pero cuando ella fue a retirar la mano, aquella mano que antes con cariño había depositado sobre mi mejilla, un gesto mío la detuvo. Tomándola con firmeza de la muñeca jalé de ella atrayendo a Alex hacía mi, envolviendo su pequeño cuerpo en un protector abrazo. Inspiré hondo, profundamente confortado, inhalando tranquilidad.
Y entonces suspiré apoyando la cabeza sobre su coronilla, dejando salir toda la tranquilidad antes respirada; iba a hablar, ahora que había tomado la decisión no podía detenerme, ya no podía retener la escapada de por lo menos un fragmento de todo aquello que guardaba en mi interior.

- Tú eres verdaderamente muy tonta- empecé, y aunque enseguida me reprendí a mi mismo por mis poco delicadas palabras me era imposible expresarme de otro modo.
-¿Insinúas que no me gustas? ¿A caso crees que no has ganado mi corazón?... ¿Que no se me corta la respiración y se me agita el pulso nada mas verte? ¿Acaso no crees que con sólo pensar en tus dulces labios me consume el deseo?... Pues te equivocas, oh Alex, te equivocas, cuanto te equivocas...
No hay una noche que no sueñe contigo, con estrecharte entre mis brazos, no hay susurro de viento que no traiga tu nombre escrito en él, no hay atardecer que no me recuerde tu calidez... Ni hay espacio en mi corazón marchito para abarcar ningún sentimiento más que esto que siento por ti... Porque desde que te vi ya no puedo dejar de pensar en ti, de desearte, de amarte... mi vida tan simple se ha vuelto algo imposible sólo por tu causa, he perdido muchas cosas que antes tenía sin esfuerzos y que necesito, y sin embargo no puedo dejar de amarte... Porque sin ti, no hay vida, no hay existencia que tenga sentido para mi...
Es por ello que te pedí que me mataras, no soy ningún caballero y más allá que morir en un acto noble de protección hacía ti, ya no soporto no poder estar a tu lado... porque a pesar de todo lo que te amo a pesar de que increíblemente me correspondes, y a pesar de que no soy nada sin ti... Lo nuestro es imposible, es imposible desde antes de existir, porque "él" como lo llamas tú, no es lo único que impide nuestro amor, si no, una mota de polvo más en todo aquello que lo enturbia... Te amo, me duele el corazón nada mas con el esfuerzo de contener todo esto que siento por ti, pero es inútil ¿me entiendes? jamás podremos estar juntos, y aunque yo no quiera... seguiré haciéndote daño, una y otra vez... hasta terminar acabando contigo o conmigo, pero eso no es lo peor... porque estar cerca de mi te podría deparar un destino peor que la muerte, peor que la agonía que sientes al extrañarme. Y eso mi querida Alex, es algo que jamás debes olvidar... Tanto para mí, como para ti es mejor que todo esto termine aquí y esta noche...-
le sonreí aun amargo odiando la vida como nunca; y sin embargo mi alma estaba inundada de amor, y mi mirada rebosante de emoción cuando tomé su rostro para hundirme en aquellos hermosos cielos azules, ahora si... Por última vez. Esta noche sería el fin, el fin de aquello que nunca comenzó.
Acerqué mi rostro al de ella, no habían palabras en el silencio que como un denso manto cubría el lugar, no había palabras que contrarrestaran el peso de las mías... y cuando mis labios vibraban a sólo milímetros de los de ella, ansiosos, me detuve.
-Yo... ¿Puedo besarte Alexia?- tantos besos robados, tantos besos hermosos, y sin embargo este beso, este beso permitido se me antojaba el más importante de todos... el más importante, si es que ella me permitía besarla.
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MensajeTema: Re: "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]   Dom Ene 24, 2010 4:58 am

Fantasías… todas habían sido inútiles y dolorosas fantasías. Los Príncipes no aman a las ranas y estas no se convierten en princesas ni con mil besos de amor y pasión.

Sus palabras se convirtieron en espinas, una a una, y, sin embargo me parecían las palabras mas dulces y hermosas que nadie me había dicho jamás. Mi mirada se nubló por lágrimas que no pude contener mas y el llanto se hizo en silencio, mordaz y duro; Ludwig me amaba aunque en realidad… ¿a quien le importaba? ¿Que significaba eso?

Esta noche, esta luna y sus estrellas sellarían para siempre lo que nunca había empezado, y así como hubo un principio, también habría un final. Él y yo no habíamos sido creados para estar juntos, éramos el hielo y el fuego tratando de subsistir en el mismo ambiente trascendental, el sol y la luna queriendo estar juntos pese a sus distintos destinos.

El calor de su abrazo quemaba como fuego verdadero derritiéndome en cualquier muestra de deseo por él; mientras mas nos alejábamos mas lo necesitaba, era como una terrible condena, una maldición, la mas dolorosa tortura que pudiese existir en este mundo banal.

Mi cuerpo temblaba a lado del suyo, me sentía como una pequeña presa, tenía miedo a algo que no conocía, me sentía a Merced de un voraz cazador, no había salida, o quizás la había pero no quería llegar a ella por temor a perderme, mi guía en este paraje oscuro cubierto por la maleza se hallaba lejos, por poco inexistente, no era ya mas que un efímero sueño creado por los anhelos del subconsciente.

Su voz de terciopelo se inundaba la seriedad del claro, llenaba aquel silencio abrazador con un su belleza seductora, apenas era un susurro pero la oía claramente como si lo gritara a los cuatro vientos, la oía como una melodía maravillosa, pero no la escuchaba; me negaba a aceptar lo que decía, la aceptación ahora era algo que no quería experimentar, darle la razón significaba rendirme y cerrar ese ciclo. Tampoco quería escucharlo porque lo que estaba diciendo era todo lo contrario a lo que había actuado en el pasado y podía experimentar de cerca una nueva ilusión una pequeña chispa de esperanza en ese camino ya muerto y resignado.
De pronto la nube tormentosa que me embargaba se empezó a disipar y puso su imagen frente a mí, sus dedos se aferraron a mi rostro y lo sostuvieron con firmeza, mis mirada se clavó en la suya provocando una irresistible conexión, sus ojos siempre eran un misterio, tan hermosos y devastadores, profundamente extraños, aunque distintos a como los había visto antaño, ya no estaban cubiertos por esa máscara de odio, de rencor, ira, el deseo de destrucción, su mirada era limpia… sincera, llena de ¿amor?
Mis manos se deslizaron sobre sus brazos con cariño disfrutando de la suavidad de su piel de seda, aumentando el placer de tenerlo para mí, aunque fuera por última vez. No me di cuenta que nos habíamos ido acercando el uno al otro hasta que saboreé ese aliento conocido, el agua del desierto mas fresca que nunca, un elíxir de vida eterna, mis labios reclamaban al llamado de los suyos, los buscaban desesperadamente…

Y como si hubiera dejado de ser el Ludwig de siempre, ese niño sumiso se detuvo espontáneamente pareciendo inocente, llenándome de confusiones. Me pedía un regalo que yo deseaba darle, por primera vez se atrevía a pedírmelo y no a reclamarlo como si siempre fuese suyo.

Si…

La respuesta era inmediata, no tenía porque pensarla, no había razones, yo había esperado tanto tiempo por aquello, lo había buscado en otro lugar, pero no había nada como él… como lo deseaba… como lo amaba.
Mi mano derecha tembló titubeante cuando se interpuso en el espacio que nos separaba, cerré los ojos presa de un dolor no físico pero igualmente intenso. Cerré los ojos y suspiré profundamente.

—No… —dije con un hilo de voz, había un nudo en mi garganta que me impedía articular con claridad las palabras.

Me deshice de su abrazo con profundo sacrificio y me puse de pie. Me limpié con desdén las lágrimas que quedaban y endurecí mi mirada observándole desde ahí arriba como si fuera una asquerosa basura.

— No quiero nada más que me ate a ti, no quiero forzar otro lazo que me impida dejarte de nuevo, que cuando te vayas otra vez me vea en la necesidad de ir en tu búsqueda. Si permito que me beses sufrirás… sé de la agonía que estas viviendo y no quiero que ese dolor aumente hasta un punto meramente insoportable, no tienes porque seguir viviendo presa del daño que te provoqué desde aquella noche que decidí buscarte por primera vez, nunca debí haber traspasado las barreras que nos separaban, todo esto ha sido mi culpa, por mí estás así ahora. ¡Vuelve a ser el maldito “principito alemán”! Encuentra otra vez ese orgullo que te hace ser desagradable para todos, búrlate de quienes creemos en el amor, ríete de quienes aún creemos que la felicidad puede ser posible, pisotea a los débiles… Ese eres tú Ludwig Von Weillschmidt.

Esbocé una sonrisa torcida llena de amargura.

—Algo morirá esta noche, no vas a ser tú, no voy a ser yo… será todo recuerdo que pertenezca al pasado que nos hizo decaer hasta este punto de miseria, que nos dejó como dos seres patéticos incapaces de subsistir sin el otro. Ahora levántate, das lástima.

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MensajeTema: Re: "Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]   Miér Feb 10, 2010 10:11 am

MUSICA!


Sus palabras se clavaban en mi corazón, sus gestos me destruían por completo, como la gota de agua que inexorable, a pesar de su suavidad, de su dulce delicadeza va destruyendo la superficie donde inevitable resbala, una y otra vez hasta que... inevitablemente no queda nada de aquella desgraciada, estorbosa superficie.
Mi alma oscura y pequeña, había soportado muchos golpes ya, tanto que no quedaba mucho más por destruir.... Mi semblante se endureció, simultáneamente yo era aparado del único sustento que veía necesario en esos momentos.

¿Pero acaso no era eso lo que yo pedía? el fin definitivo de todo lo que alguna vez nos había unido...
Sin embargo, era tan doloroso...

Quería retractarme, arrastrarme, gritar... Porque Alex sin saberlo me empujada de nuevo a la oscuridad de la que siempre había vivido, me regalaba a la vez, la salvación y la condena...
volver a ser lo que era, sonaba tan simple... Tan cómodo... Pero tan doloroso.

Tan doloroso, desprenderme de una parte de mi ser recién descubierto, pero era necesario, tenía que hacer lo mejor para mi y lo mejor para ella...
Aunque al parecer ella era mucho más fuerte que yo, ella y siempre ella daba el primer verdadero paso para alejarse de la definitiva perdición. Yo no, no habría podido, era un adicto que volvería una y otra vez a lo mismo, cuantas veces se produjera el ofrecimiento... siempre, siempre volviendo a recaer, a sufrir....

Pero he allí que me hallaba en un dilema, ¿Era adicto a Alex?¿o a todo lo que ella despertaba en mi?... No podía saberlo con exactitud, pero me parecía pensar mi gran obsesión, mi verdadera droga era Alex... Si así era, yo podría, podría vivir sin ella... Podría seguir sin ella, siempre y cuando supiera que seguía sana y salva.

Me levanté tambaleante pero enseguida adquiriendo la pose orgullosa que había portado sobre mí toda mi vida; aun me dolía cada célula de mi cuerpo, no había olvidado tampoco la agonía proporcionada por la reina de los elfos oscuros, pero me valía de la fortaleza de Alex, su infinita fortaleza de caballero armado me ayudaba a dar uno a uno sin olvidar nada, los pasos definitivos a mi perdición y a mi salvación.

Le dirigí una mirada sincera, la ultima, pues ya la próxima vez que la viera mi mascara habría vuelto a su lugar, una mascara que nunca más sería quitada, por mi seguridad, por la de ella...

-Hoy muere, todo sentimiento, toda locura albergada en nuestros corazones... Con aquel beso perdido, se perdió también todo aquello que nunca llegaremos a ser... Adiós Alex, Eterno adiós y olvido, porque desde este momento, ya nada somos y nada fuimos... Adiós- me despedí usando casi sus mismas palabras, más avisando a mi corazón que repitiendo cosas que ella ya sabía....
Di media vuelta con decisión, dándole la espalda a mi pasado, a mis sentimientos, a Alex... y desaparecí...
Iría al refugio de mi maestro, le daría las nuevas noticias, me recuperaría y seguiría ayudandole en sus planes como hasta ahora había hecho...

Ya no había mas interrupciones, ya no habría mas molestos humanos en mi mente o en mis pensamientos.
Volvía a ser yo... Ludwig Von Weillschmidt y nadie se volvería a meter, jamás! en mi camino.
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"Las Fantasías viven a la Sombra de las Estrellas" [Alexia]
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